Editorial

Editorial: CUMBRE DE LAS AMÉRICAS A LAS TROMPADAS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)Contrariamente a lo que siempre han sido las reuniones internacionales y diplomáticas de los diferentes gobernantes del mundo, aburridas, lánguidas, llenas de discursos formales, la Cumbre de las Américas a resultado mucho más que movida, porque paralelamente a la cita oficial se han convocado diferente eventos de actores multifacéticos de la rica variedad política que conforman las sociedad del universo Americano existente hoy. En primer lugar un número muy grande de ex presidentes se han citado en Panamá para firmar un documento reclamando a los gobernantes oficiales de los estados reunidos allí, para que se pida seriamente a Venezuela parar la violación fragante de los derechos humanos que el gobierno de Nicolás Maduro practica de manera descarada.

Pero igualmente, cubanos pro castristas y enemigos del régimen de los Castro se fueron a las trompadas, en una batalla campal vergonzosa que demuestra que, por encima de toda la literatura formal que habla de la evolución racional de los hombres, los instintos primarios son más fuertes en la supuesta “gran obra de la naturaleza”,  y que la ley de la selva que fue un elemento fundamental en las primeras épocas de la evolución natural, sigue primando en el fondo emocional de estos “genios del siglo XXI” cuando se quitan la careta falsa de civilizados.

Las relaciones bilaterales de los Estados Unidos con Cuba y Venezuela,  respectivamente, son el gran atractivo mediático del encuentro de los gobernantes de esta parte del mundo, y mientras con Maduro Obama muestra el garrote, con Cuba la zanahoria es el comportamiento diplomático del gobernante gringo, que no hace sino reconocer el histórico fracaso político y estratégico de los norteamericanos para con la isla comunista, que si bien no vive holgadamente, no fue estrangulada como pretendieron los gringos desde hace más de 50 años.

En ese contexto el papel colombiano en el marco de evento diplomático americano no deja de ser el insípido que ha sido su característica durante los últimos tiempos, y fuera de reunirse con Barack Obama para recibir un respaldo formal a la cacareada paz que tanto trasnocha al señor Juan Manuel Santos, Colombia seguirá sumándose al número de gobiernos latinoamericanos que se hacen los locos sobre las aberraciones cometidas contra el pueblo venezolano por Nicolás Maduro y Cía. Idiotas útiles o prisioneros pusilánimes del chantaje venezolano, solo esos gobiernos pueden creer que el resto de la opinión libre de América Latina pueden ver con buenos ojos tanta medianía y falta de carácter de los que se dicen gobernantes democráticos de esta parte del mundo.

Juan Manuel Santos, que tiene tantos discursos como camisas y pantalones para ponerse, y que pone el acento de sus palabras según el escenario donde habla, volvió a dejar salir en Panamá, frente al proceso de paz con la guerrilla, la versión legalista de la “justicia transicional” que haría obligatorio el sometimientos de los señores de las FARC a cierto número de años de cárcel. No he sido, no soy ni seré amigo de los grupos insurgentes de este país, pero tampoco soy tan estúpido como para creer que uno puede convencer a guerrilleros tan curtidos como los nuestros a que se metan en un proceso de paz para que terminen en la cárcel, así sea por un par de meses o de años.

Porque hay que ser muy majadero para pasar toda una vida combatiendo “el pensamiento burgués” – como dicen esos seudo revolucionarios – para terminar en últimas tragándose entero el supuesto cuento de la efectividad de la justicia y las cárceles del establecimiento.  Sobre todo cuando frente a la innegable corrupción de los “sindicalistas del INPEC”, resulta tan pan comido matar a cualquier preso de la noche a la mañana dentro de esos centros carcelarios. Pero bueno, los adoradores de la paz colombiana son tan cretinos como ciertos cristianos que, a todos pero a todos los males del mundo le tienen soluciones con oraciones.  Claro, tranquilos,  que al final de esta alharaca mediática de la Cumbre de las Américas todo seguirá siendo como antes, porque después de estos ejercicios estériles de gobernantes manzanillos – todos por igual – el mundo seguirá viviendo su drama de pobreza, limitaciones, crímenes, violación de los derechos humanos y robos de picaros de cuello blanco. Esa ha sido la obra maestra del Homo sapiens sapiens desde que comenzó a hacer uso de la razón, y lo será hasta cuando su “brillantes” destruye esta sociedad que conocemos…