Editorial

Editorial: EL 11 DE SEPTIEMBRE Y LA NUEVA GUERRA.

wilfredo sierra mPor Wilfredo Sierra Moreno.

Al celebrarse  un año más del terrible atentado de los Yihadistas Al Qaeda contra las torres del World Trade Center en Nueva York, el mundo se despierta con la decisión del presidente Obama de declararle la guerra a esos  mismos Yihadistas asentados esta vez en Siria e Irak,  que en su persistencia enfermiza por la guerra logran, desafortunadamente, el dominio de importantes zonas del área donde actúan, demostrando que no son precisamente unos tontos en guerrear y que la tiene clara en cuanto a su odio visceral contra el pueblo norteamericano.

Los que mantienen una visión romántica de la historia y las luchas de poderes en el planeta, siempre han proclamado una época de paz universal que nunca se ha visto y posiblemente nunca se verá, porque desde que el hombre tuvo uso de razón y sentido de posesión de sus áreas de influencia, entendió que solo era peleando como podría defender sus intereses frente a los agresores externos, cualesquiera que estos fueran.

Que la guerra es la partera de la historia es una dura  máxima que los legos en materia socio políticas universales nunca podrán asimilar realmente, pero la verdad es que por encima de toda la vestidura postiza de cultura y racionalidad, el hombre como expresión de la ley natural sigue siendo en la practica un exponente clásico de la ley del más fuerte, y ello se ha visto en la historia con la existencia de los grandes imperios que han dominado al mundo, imperios que han mantenido su predominio  dominio no precisamente con caricias y poemas.

La misma génesis de la confrontación entre los Estados Unidos y las culturas de lo que ahora llamamos terroristas del oriente medio, ha surgido en la intención de occidente de querer imponer a esos pueblos nuestros valores y patrones para ver la vida, pero también en la ambición de los grande capitalistas norteamericanos de quedarse con el petróleo de esas tierras.  Son acciones que han sido más el fruto de las manipulaciones interesadas de la política internacional, que de un imposible desprendimiento altruista para tratar de resolver, humanitariamente, las dificultades de esas naciones.

Las terribles acciones terroristas del 11 de Septiembre surgieron de ese resentimiento ancestral de quienes se han sentido humillados por un imperio, y claro que la determinación de esta nueva acción militar de los gringos generara nuevos factores de odio y deseo de destrucción de quienes, como todos los seres y núcleos socio étnicos del mundo, se consideran dueños de la verdad para dirigir el planeta. Luego está en una cadenita maldita de causas y efectos que proyectaran hacia el futuro los gérmenes de la violencia, a pesar de todas las declaraciones estúpidas de quienes pregonan una paz universal. Cruel y todo, pero son hechos que la historia han confirmado una y otra vez. Y esto se hace más patente en la decisión del actual presidente de los gringos, que aunque toco madera y juro de mil modos que acabaría todas las guerras con origen en su estado,  hoy inicia una nueva, que todos sabemos cómo comienza pero nunca como termina.

Por lo demás los psicólogos históricos han afirmado que es casi que imposible lograr que los grupos terroristas y fundamentalistas cambien su forma de pensar y de actuar de la noche a la mañana y ni siquiera en un largo tiempo, porque el pensamiento de estos seres esta signado por un dogma inalterable que determina toda su forma de acción ante la vida. Es una historia y película vieja. Pero algunos crean, como aquí en Colombia, que los terroristas se pueden volver de la noche a la mañana santas palomas.  ¿Será que sí? A lo mejor, aunque las probabilidades científicas y medica  de que eso se dé es cercana a cero.