Editorial

EDITORIAL: EL DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA, QUE IRONÍA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.     

wilfredo-sierra-24Al celebrarse en el mundo el día mundial de la libertad de prensa uno no dejar de sentir una cierta ironía con esa fachada de democracia ejemplar que ladinamente se vende en éste país, en donde la no existencia de paredones institucionales que fusilen diariamente a 10 o 20 comunicadores, hace presumir de unas condiciones paradisiacas para el ejercicio de una profesión que, indudablemente, se ha convertido en una de las más peligrosas en nuestro territorio.

Por supuesto no solo físicamente se destruye a otro ser humano, sino que igualmente el tratamiento despectivo, humillante y arrogante de los detentadores del poder para con quienes ejercemos éste noble oficio, hace parte de esa forma sutil de ejercer la segregación y la castración de las libertades sociales que caracteriza tanto a ésta democracia formal, hipócrita, traicionera, en la que hay que estar de rodillas frente a los grupos politiqueros que manejan el poder, para poder tener circulación más o menos aceptable en el ambiente social de la nación.

Pero además, decretarles la inanición a los hombres y mujeres que ejercen la comunicación por física hambre, quitándoles la posibilidades de acceder democráticamente a la pauta publicitaria que es medio de ingresos de los profesionales de este oficio, hace parte de ese procedimiento terriblemente tortuoso de los detentadores del poder para exprimir, explotar y someter a los individuos que tienen el atrevimiento de pensar independientemente. Es ciertamente irónico que mientras por acción u omisión somos los grandes servidores del establecimiento, como que gracias a nuestro trabajo la clase política y administrativa de este país tiene circulación noticiosa ante los ojos y los oídos del grueso de esa población,  ese mismo establecimiento maltrata, pisotea y le decreta el hambre a quien le hace tan buen favor, en una demostración clara de que un buen circulo de la clase política colombiana no tiene hígados en su prepotencia arrogante para manejar la nación como una finca grande y sus ciudadanos y servidores, como a simples piones de finca.

Los periodistas no tienen un trato especial en cuanto a seguridad social, no merecen de parte los gobiernos el diseño de una estrategia para que éstos accedan fácilmente a la vivienda, la garantía al trabajo serio y bien remunerado en la práctica no existe, y cada quien se tiene que defender como mejor  puede mientras trata de cumplir de la mejor manera posible con el oficio y la responsabilidad que la sociedad y la historia le ha encomendado.  ¿Es esa la exuberante libertad de prensa de la que nos podemos sentir vanagloriados la mayoría de los comunicadores sociales y periodista, que a diferencia de una ínfima minoría de nuestros colegas que tiene la fortuna de vivir las vacas gordas, tenemos que trasegar diariamente con el credo en la baca para poder subsistir menos que medianamente?

Ahora bien, los colegas que tienen la fortuna de tener un empleo más o menos estable en ciertas empresas periodísticas grandes de ésta nación, tampoco pueden hablar –cuando lo pueden hacer- de una extraordinaria libertad de acción. La mayoría de los grandes medios nacionales y regionales son propiedad de consorcios económicos poderosos que tiene sus propios y particulares intereses, consorcios  a quienes no les a gustar, por darle gusto a la “independencia” de sus quisquillosos periodistas, enemistarse con el gobierno y los intereses no propiamente muy santos de los grupos financieros y comerciales que pululan en el entorno y que son sus grandes clientes en pauta publicitaria.

Las empresas regionales de comunicación son más el fruto de afanes familiares, de poder y partidistas, que tienen por supuesto sesgada su visión respecto al acontecer de su entorno y los problemas económicos, sociales y políticos de la sociedad, y ahí no hay objetividad informativa que valga. Al son que me toque bailo, es en el fondo la visión y misión de estas grandes o pequeñas  famiempresas  informativas, y ello a pesar de la habilidosa palabrería con que se encubren para dar la impresión de un “desprendimiento patriótico y altruista por la nación”. Vanidad de vanidades dijo el Predicador. Servirle a los intereses partidistas, que en el fondo esconde, por supuesto, un interés económico y de poder, es la razón de ser de mucho diario que sabe que presionando y torciendo de determinada manera sus cubrimientos periodísticos, puede conseguir objetivos secretamente alimentados.

Desafortunadamente no son muchas las diferencias entre nuestras repúblicas bananas con las supuestas grandes democracias del mundo del norte y Europa, donde por supuesto que también “se cuecen habas”.  Porque el tratar con “las verdades del poder” no es fácil ni aquí ni en la Conchinchina. Incluso en los predios de los supuestos espirituales poderes eclesiásticos en donde en muy factible  que el jefe de estado (el Papa) que sea incómodo para determinadas roscas purpuradas, pueda terminar bien envenenado, como ha pasado tantas veces en la historia de esa sacrosanta institución. La “verdad verdadera” –y aquí si vale la redundancia- , mi buenos amigos, no siempre es cómoda para muchos intereses abiertos e encubiertos y por eso el periodismo independiente a nadie con intereses partículas le conviene.  Pero, claro, hay que mantener las apariencias, y por esos debemos darle la bienvenida a este día mundial de la libertad de prensa, una libertad de prensa en donde la prudencia invita a la incómoda autocensura,  para  más o menos poder subsistir en ésta tierra de lobos…