Editorial

Editorial: ¿EL HOSPITAL PORQUE NO LE PAGA LOS SALARIOS A LOS MÉDICOS ESPECIALISTAS?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

 DON CLIMACO 1 (1) bbUna grave situación se viene dando desde hace meses en el Hospital Universitario de Santander en donde, desde junio y julio del presenta año, no se le han pagado los salarios a los médicos especialistas que, mediante contratos de tercerización, prestan los servicio a esa institución y en donde, además, a los profesionales que reclaman justamente el pago de sus sueldos, se les amenaza con la destitución en un acto desde toda punto de vista reprochable.

De entrada hay que decir que desde hace mucho rato por normas legales vigentes la tercerización está prohibida, pero como todo en este país, las reglas se queda para los de ruana. Porque es que no solo en el HUS sino en la mayoría de entidades de salud, llámese Hospitales o Clínicas, el personal profesional, médicos o de enfermeras, trabajan por contratos de prestación de servicio a través de unas supuestas cooperativas de trabajo asociado que se quedan, por la intermediación, con buena parte del salario de los profesionales así enganchados, pero igual le quitan otro monto a las empresas a las que les que, supuestamente, prestan “servicios”. El servicio de explotar miserablemente la mano de obra necesitada, para llenar los bolsillos infamemente con el sudor ajeno.

Como en el viejo lema de la Lotería de Santander, la ganancia es por punta y punta, y la verdad no es mucho lo que se puede averiguar sobre quiénes son los verdaderos dueños de esas rentables empresas. Negocio que también funciona para el casos de las señoras prestadoras de aseo en diferentes entidades oficiales o privadas, y que se hizo expedito desde que se descubrió que quitarle la plática organizadamente a los trabajadores a todos los niveles, profesionales o no calificados, era una forma muy hábil de seguir con la miserable explotación laboral, que ya sin látigos y esclavos encadenados, continua  demostrando que hay un buen sector de seres humanos que no tienen hígados a la hora de fungir como tiranos.

Pero en el caso del Hospital Universitario de Santander se trata de la salud de los paisanos nuestros y de las zonas aledañas a Bucaramanga, que han visto en esta gran mole de concreto – construida y mantenida con el sudor y el esfuerzo de muchas generaciones de raizales nuestros – una salvación a la hora de resolver sus problemas de salud. ¿Un servicio público prestado con el más frio calculo capitalista y en donde un burócrata transitorio al frente de nuestra institución, si nuestra, de nosotros todos los santandereanos, cree puede ejercer como tirano desalmado para pisotear a quienes no se le arrodillan a sus despóticos criterios?

Aquí en esta patria dizque estamos en un proceso de paz, además publicitado histéricamente por un gobierno que parece que no tuviera nada más que hacer al frente de los destinos de la nación, pero la verdad es que paz no es solamente la firma fría y protocolaria entre el establecimiento y unos guerrilleros tan explotadores y miserables como los burócratas oficiales de turno en los diferentes cargos del estado, sino que ella pasa por que las necesidades básicas de la población sean cubiertas de manera adecuada y efectiva.

Pero cuando en pleno siglo XXI algunos burócratas con alma de verdugos creen que todavía estamos en las épocas en que a ciertos tipos de hombres y mujeres se les podía poner a trabajar gratis y a punta de látigo, no creo que estemos transitando un camino hacia ningún tipo de paz cierto. Porque la tranquilidad de las naciones y los pueblos se da cuando hay verdadera justicia social, y mientras eso no sea cierto, estamos tratando de vender una versión engañosa de los hechos a punto de titulares de prensa. Así que señores del Hospital Universitario de Santander, o de las supuestas cooperativas asociadas de trabajo, o lo que sea, paguen el trabajo justo a quien se lo ha ganado porque eso en lo que manda la lógica, la ética y la ley. Lo otro es ser delincuentes de cuello blanco. Y unos verdaderos negreros de la peor de la peor especie.