Editorial

Editorial: EL MONSTRUO DE VENEZUELA…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.                                                                              

WILFREDO SIERRA MORENOLa costumbre de trivializar el comportamiento de algunos personajes políticos colombianos no deja de ser perverso, y así por ejemplo todo lo que hace el ex Presidente Pastrana se pretende reducir a un simple deseo de figuración del ex Presidente conservador, lo que no es definitivamente cierto. Hay que reconocer que la presencia de Pastrana en el suelo venezolano juntos con los ex presidentes Sebastián Piñera y Felipe Calderón, es un acto valiente, de preciso compromiso con un pueblo y una nación donde no existe la democracia, y por fortuna ha dado como resultado que, por fin, el gobierno colombiano a través de la Cancillería haya dejado de tener esa actitud cómplice y cobarde frente a régimen que viola todos los principios de los derechos humanos, masacra a su pueblo, encarcela a los líderes de los partidos de oposición y  somete a una sociedad que en una época fue inmensamente rico, al racionamiento y el hambre.

Ante el reclamo oficial del gobierno colombiano para que se libere a Leopoldo López, el flamante dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, dice que lamenta que la Cancillería colombiana avale posiciones contra la democracia venezolana, y uno no puede menos que verse sorprendido por la desfachatez del monstruo inquisidor del vecino país, ¿por qué de cual democracia puede hablar el comandante de una despreciable revolución genocida que no duda en usar las armas de su ejército para acribillar a su pueblo?

Es una verdadera lástima que el valor y el pundonor que ha tenido el ex Presidente Pastrana para ir a meterse en la boca del lobo, no lo haya tenido desde hace rato el gobierno nacional, para denunciar lo que es inadmisible a los ojos de cualquier demócrata serio del mundo, pero sobre todo cuando de por medio esta la dignidad y la vida de muchos colombianos que viven allí y que están siendo tratados de la peor manera. ¿Es ese el precio que acaso hay que pagar por mantener al tristemente célebre ex Presidente  Ernesto Samper haciendo el oso internacional en medio de un reducido número de gobernantes revolucionarios de pacotilla que en medio de su locura paranoica dizque quieren gobernar al mundo?

La verdad hay muchas cosas serias y de fondo detrás de todo lo que tiene que ver con lo que está pasando en Venezuela, y quienes nos consideramos en serio como demócratas, no podemos seguir haciéndonos los locos frente a lo que sucede en nuestro vecino país. Y que no nos vengan con el cuento manido de la interferencia en asuntos internos de otra nación, sobre todo de parte de un estado que de la mano de Chaves dedico el dinero del petróleo en la época de las vacas gordas de Venezuela para exporta la “revolución bolivariana” e intervenir en la orientación del gobierno de muchas naciones latinoamericana, con desvergüenza rayana en el cinismo.

¿La importación del ejército de cubanos que viven y cogobiernan en Venezuela no es intervención en el destino de otras naciones? Pero es que la lógica de los “revolucionarios” es bien argollera: funciona de una forma cuando se trata de ellos y de otra cuando se trata de los demás. ¡Rico así!, ¿no Don Pepe?