Editorial

Editorial: EL PAPEL DE LAS MUJERES EN LA POLÍTICA NACIONAL.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.  

wilfredo sierra 2Realmente digno de destacar ha sido el papel de las mujeres en la reciente contienda electoral y los nombres de Martha Lucia Ramírez, Clara y Claudia López, adquirieron una dimensión nueva en la conciencia de los colombianos, que van viendo, poco a poco, que la posibilidad de que una mujer llegue al poder en este país no está lejana y ciertamente le daría un nuevo aire a la supuesta “Atenas” latinoamericana.

Pero claro, la reacción machista no se ha hecho esperar y, por ejemplo, los vergonzantes conservadores que han vivido durante los últimos gobierno como zánganos chupando la sabia de la burocracia oficial, le han querido quitar a Martha Lucia la vocería del partido conservador, cuando son ellos los que están por fuera de la legalidad institucional del partido y, aunque tenían todo el derecho de optar por votar por el Presidente Santos, no tienen ninguna para tratar de imponerle una mordaza vergonzante a una mujer que con verraquera y decisión se enfrentó a los oportunistas conservadores de siempre.

En el Polo – supuestamente “Democrático” – tampoco la furia machista ha estado ausente y el sectario, fundamentalista y estalinistas senador Robledo, viene haciendo lo que los medios de comunicación han denominado “un matoneo contra Clara López”, con una soberbia que solo puede ser explicada por la altivez irracional de los seudo revolucionarios de todo el planeta, que cuando los demás no se someten prusianamente a ellos, los excomulgan o quieren fusilarlos.

Mejor le va a Claudia López con su colectividad, entre otras cosas porque a lo largo de la campaña el señor Peñaloza demostró que no es ni chicha ni limonada, y que quien realmente lo tiene claro en esa colectividad y también tiene los verdaderos pantalones para hablar duro, es Claudia. Que decepción con el señor Peñaloza que arranco este proceso político con tanto favoritismo. Pero en fin, los hechos demuestran que en esos partidos políticos  los hombres no están tan fácilmente dispuestos a aceptar el liderazgo indiscutible de las mujeres que se abren paso en la vida política nacional, y que recurrirán, una y otras vez,  a su furia excluyente para mantener la hegemonía de su género en el manejo de las cosas del poder colombiano.

Habrá que esperar para ver si tanto machismo absolutista se puede perpetuar entre nosotros indefinidamente, o si más temprano que tarde, la fuerza avanzando del liderazgo de las mujeres se impondrá en este país.