Editorial

Editorial: EL PUENTE DE LA 9ª Y EL OBELISCO

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)Éste 9 de abril se inaugurará en Bucaramanga el Viaducto de la 9ª, una de las obras más esperadas en nuestro entorno, y que indudablemente comienza el proceso de entrega de una serie de construcciones de gran envergadura que proyectara aún más nuestra ciudad y su área metropolitana en la dirección de una de las principales ciudades atractivo turístico del país. Este acto merece, sin lugar a dudas, un reconocimiento al actual alcalde de la ciudad Luis Francisco Bohórquez, quien a pesar de una mediática oposición organizada encarnizadamente en su contra, ha ido avanzando en el cumplimiento de sus promesas de campaña. Así por ejemplo, los trabajos del Tercer Carril de la Autopista a Bucaramanga avanza a buen ritmo ante los ojos de los ciudadanos y, Dios quiera, antes de terminar el año se pueda dar buen término a éste proyecto. Desde luego, hay que agradecerle de manera especial al señor Gobernador de Santander, Richard Aguilar, quien con generosidad ha invertido dineros para que todas las acciones en el municipio de Bucaramanga y su área de influencia, terminen de la manera adecuada.

Por supuesto, en un núcleo vivencial que crece geométricamente y en el cual el ingreso de vehículos nuevos de utilización particular se da desbordadamente, es muy difícil sentir que nuestros problemas de movilidad se han resuelto definitivamente, y desde luego nuevas y más acuciosas demandas vendrán como consecuencia de las obras entregadas.  Es urgente, por ejemplo, adecuar el terreno y los dineros para las obras de acomodamiento de la entrada al Viaducto de la 9ª en la calle 45, pero igualmente hacer un desarrollo constructivo urgente en el Barrio Mutis, donde la congestión vehicular en las condiciones en que están las vías en ese sector, van a producir unos dolores de cabeza endemoniados. ¿Alguien ha pensado que el nuevo flujo vehicular por la prioridad en la utilización del Viaducto de la 9ª va a dificultar mucho, pero mucho más, la situación de la vía central del Barrio Provenza, en donde ya en algunas ocasiones es ya casi imposible transitar normalmente?  En fin, en una urbe en tan descomunal crecimiento como la nuestra, nunca será suficiente lo que se haga para tener a todo el mundo contento.

Junto con la inauguración de este gran puente atirantado, el gobierno municipal también le entregara a la ciudad un Obelisco en homenaje a los Masones de este departamento que, en inmediaciones del sitio por donde se une el puente con la calle 45, tenían un Cementerio Libre donde se acogía los restos mortales de las personas que la Iglesia Católica, en sus posturas sectarias y soberbias, no permitían que fueran enterrados en los camposantos por ellos manejados.  La Masonería es una milenaria institución que ha propiciado a lo largo de los siglos la formación de hombres libres y de buenas costumbres, que tiene entre sus postulados básicos la formación en el libre pensamiento, sin esas incitaciones al dogmatismo agresivo que tanto mal le ha hecho a la historia de la humanidad.

La masonería estuvo también en la base de la formación de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, y su filosófica era propiciar una formación de tendencia liberal en donde la ciencia estuviera por encima del dogma, y ha sido tan generosa en la recepción del personal de profesores, que inclusive ha aceptado a algunos – muy escasos por cierto – retardatarios institutores de comunicación de un talante católico dogmático, que antes de dar prioridad a los preceptos científicos modernos en materia periodística, recomiendan ir a misa y comulgar los primeros viernes, así como asistir mensualmente a donde el arzobispo de Bucaramanga a pedir orientaciones espirituales para ser un buen periodista. Esas acciones retardatarias se han visto últimamente expresados en algunas discusiones sobre temas de interés departamental, cuando frente a ciertas cuestiones regionales, se ha recurrido a la muletilla sucia de que ciertas posturas son “generadoras de pánico”, acusaciones maniquíes que hacen recordar  los procedimientos de la ultraderecha internacional, especialmente el franquismo, que sometió a todo un pueblo al oscurantismo de una derecha tenebrosa pro catolica, que aun deja malos recuerdos en la conciencia del mundo.

Pero frente a esta tendencia de los “fundamentalistas iluminados” que quieren desorientar y amenazar la opinión pública, destruyendo la democracia, las autonomías cívicas y la libertad de expresión, la Masonería a lo largo de la historia ha hecho una constante y silenciosa obra de formación de librepensadores y de espacios para hasta acoger los cadáveres que los fanáticos de la derecha religiosa no recibe en sus cementerios. A la memoria de esos buenos hombres, y a la destrucción que nunca debió ocurrir del Cementerio Libre, el Obelisco hace un homenaje perenne para recuerdo de todos los bumangueses, santandereanos y colombianos.