Editorial

Editorial: EL TENEBROSO OPUS DEI

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Por Wilfredo Sierra Moreno.       

WILFREDO SIERRA MORENOLa institución universitaria que dio la estúpida opinión de que los homosexuales por tener un “comportamiento que se aparta del común” de la gente son unos enfermos y, por lo tanto, no debe aprobarse para ellos la adopción de niños, fue la Universidad de la Sabana, que es una entidad que está orientada y financiada por el tenebroso Opus Dei, una de las más retardatarias y cavernícolas invenciones católicas, que si pudiera reinstalaría en el presente siglo XXI la criminal instancia de la Inquisición – que también llamaron santa – para pasar por los fuegos de la hoguera a quienes no vivan de acuerdo con  sus, esas si, curiosas prescripciones religiosas.

Entra las recomendaciones a sus adeptos que, de verdad, se apartan de los usos de las gentes cuerdas de estos cavernícolas seguidores de don José María Escriba de Balaguer –que así se llama el fundador de La Obra – está la de que los hombres, en búsqueda de la hipotética santidad, no deben hacer uso de la mujer, sugiriéndoles a los casados de su cofradía comenzar a dormir en camas separadas para que las tentaciones de la carne, así sea dentro del santo sacramento del matrimonio, no los aleje del hipotético y ridículo cielo que ellos predican. Es más, llegan a ser tan desquiciados que usan el cilicio, una especie de torniquete con púas de alambre que se amarran al muslo de sus piernas, “para mortificar la carne y estar más cerca del Señor”. Si no fuera porque tanto desorientado hace parte de La Obra, uno podría reírse de ellos, pero la verdad la dimensión de su militancia aristocrática es tanta, que las consecuencias de estas deformaciones mentales teológicas no dan para hacer chistes.

Que ellos manejen no solo la Universidad de la Sabana sino otras muchísimas e importantes universidades del mundo, así como clínicas y hospitales y diversos otros factores reales de poder en el planeta, solo es posible porque son inmensamente ricos y reclutan a sus adeptos entre las clases más altas, adineradas y con poder del catolicismo mundial. Porque es que la Obra de Dios – lo que traduce Opus Dei – no es para los pobres del mundo, y se engañan quienes creen que el mito tonto de un Jesús pobre y andando entre prostitutas y ladrones, cabe allí.

Y son expertos en manejar universidades, colegios y hasta instituciones de kínder y pre kínder, porque ellos saben que la educación, como los medios de comunicación, son fundamentales para infectar doctrinariamente desde la más temprana edad a los seres de este planeta y hacerlos estúpidos borregos de teorías absurdas y dominador de la conciencia humana. Son tan bravos en su labor de reclutamiento estos locos señores, que hasta universidades teóricamente liberales han llegado a conseguir quintacolumnistas de sus torcidos principios. Alcanzando el pintoresco hecho de que algunos de quienes se consideran a sí mismos “los mejores y más brillantes profesores de periodismo y de comunicación de nuestro entorno”, en lugar de enviar a sus alumnos a consultar en los más destacados textos y teóricos de comunicación cuando vienen a hacerle sus consulta, los mandan a hablar con monseñor Ismael Rueda Sierra y a comulgar los primeros viernes.

Pero es que la misión de la penetración sutil y secreta de instituciones y hombres infectados de los dogmas religiosos da para tratar de manipular miserablemente la conciencia de los más tontos, ¡pero ah, eso sí!, tratando de vender esa acción como una cosa buena, espiritual, de gran honestidad, cuando se trata justamente de todo lo contrario, de alienar a la gente, de someterla a dogmas majaderos, de explotarlos, de quitarles la plática con el cuento de la obra de Dios, cuando de lo que realmente se trata es de montar un demoniaco imperio y obra de los hombres. ¿Pueden tener estos señores tan locos, alienados y estúpidos,  alguna probidad intelectual para dar tan siquiera un concepto aceptable de si los seres humanos que optaron en la vida por la homosexualidad pueden o no adoptar niños?

Personalmente creo que un niño corre menos riesgos con una pareja homosexual que con un corrido de la cabeza que se auto flagela con un cilicio en una concepción realmente enfermiza de la vida que no le puede hacer bien a nadie…