Editorial

Editorial: EL VOTO EN BLANCO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga (1)Si algo ha llamado la atención en éste proceso electoral que culminara en poco más de 8 días, es la promoción en los medios virtuales y la simpatía en las encuestas de opinión del voto en blanco. Un fenómeno que en pasadas jornadas no tuvo ninguna relevancia significativa en el comportamiento político de los colombianos, hoy ha resultado el gran ganador en algunas de las consultas de opinión dadas a conocer durante las últimas semanas (menos la publicada hoy donde queda de 2ª.).

Aunque personalmente no voy  a votar en blanco, no estoy de acurdo en la forma burda como algunos sectores han querido minimizar esta tendencia de la opinión pública nacional, con argumentos tan pueriles como que quienes ganan son los que inscribieron el voto el blanca que van a recibir una plata del Concejo Nacional Electoral, o que, en la tesis más tonta, que el voto en blanco no sirve para nada.

Pues el voto en blanco es tan importante que, de llegar a ganar en estas elecciones parlamentarias habría que volver a repetir las elecciones pero sin la participación de ninguno de los candidatos que ahora están compitiendo, lo que implicaría, ni más ni menos, un golpe de gracia a los grandes caciques electorales, las familias dueñas de feudos políticos en muchas regiones del país y toda esa politiquería nauseabunda que recorre de sur a norte y de oriente a occidente la geografía de nuestra Colombia.

Por supuesto, una cosa es que las encuestas marque una intención y, muy otra, que esa misma percepción se refleje en las urnas en día de las elecciones. Entre otras muchas razones, porque parte del éxito de determinados grupos políticos está en la estructura que se monta el mismo día de la votación, con carros particulares y buses, llevando y trayendo gentes desde lugares cercanos o lejanos, con invitación a almorzar y muchas otras cosas que, desde luego, no tendrán los partidarios del voto en blanco.

Paro la tendencia que se ha registrado en este proceso es un fenómeno digno de destacar, porque que muestra que muchos sectores, aquellos que no están amarrados por un puesto, un par de tragos o cincuenta mil pesos, entienden que hay una forma práctica y concreta de protestar contra esa barahúnda de clientelistas que llenan las listas de las tantas agrupaciones políticas que existen en  el espectro político colombiano.

Y termino aclarando que no voy a votar en blanco, porque en medio de un buen número de manzanas podridas hay gentes y líderes que merecen el voto de algunos sectores serios de opinión. Pero si pienso así no quiero desconocer la importancia de una tendencia que, uno nunca sabe, podría dar una sorpresa bien seria el 9 de marzo.