Editorial

Editorial: EN LA RECTA FINAL…

Publicidad

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga (2)Mientras en el contexto internacional y nuestro vecindario suenan tambores de guerra, los colombianos nos aprestamos a vivir una jornada más de elecciones  y a tratar de mantener un formalismo de democracia, que si bien está lejos de ser perfecta, frente a las aberraciones que se viven hoy por hoy en Venezuela – con censura de prensa, encarcelamientos y asesinatos diarios de miembros de la oposición – es un aire un poco más fresco, que hace recordar el viejo adagio de que, “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”.

Enfrentando varias alternativas electorales, entre ellas el voto en blanco, el elector promedio nacional no puede decir que no tiene opciones para expresar sus diferentes estados de ánimo y su temperamento frente a lo que pasa en este país. Posiblemente ésta es la semana de los grandes derroches de dinero, con candidatos recorriendo varios barrios y veredas para “aceitar” a líderes y votantes con vista a garantizar de antemano una elección segura, pero frente a estos defectos y vicios absurdos –y muchos otros por supuestos- en el espectro político colombiano, hay que decir que son las autoridades legítimamente constituidas las que fallan en detectar, denunciar y castigas a los delincuentes de la politiquería nacional.

Pero a pesar de eso, quienes no venden el voto y la conciencia, pueden escoger opciones a la hora de estar frente a la urna, incluido –repito- el voto en blanco, que gracias al auge que ha tenido en los medios virtuales y en algunos sectores de opinión, ha empezado a ser satanizado malvadamente por aquellos que aun piensan que este es un país de borregos y analfabetas que no tienen los elementos suficientes para tomar sus propias decisiones. Incluidos, por supuesto, algunos columnistas regionales extranjeros supuestamente nacionalizados, que imaginan que todavía somos un ejército de indígenas incultos a quienes, la inteligencia europea, nos tiene que venir a predicar virtudes de las que, claro, sus paises no han sido propiamente los más claros exponentes a lo largo de la historia.

Yo he dicho y repito que no votare en blanco, pero no soy tan arrogante y grosero como para decirle a mis compatriotas por quien lo debe hacer, porque creo, indefectiblemente, que los nuestros son unos ciudadanos maduros para tomar sus propias decisiones, entre ellas no votar y quedarse en casa, haciendo de abstencionismo en gran ganador de estas típicas jornadas, como ha sido desde siempre en esta democracia tropical nuestra. No debería ser así pero de esa manera pasa entre nosotros, y decir que los que no votan facilitan el continuismo de los mismos de siempre es un viejo lugar común que no mueve a los indiferentes a las urnas.

Estamos pues en la recta final de un debate que por fortuna esta vez fue bastantes corto en la práctica, y como decían antaño los viejos gruñones, que sea  lo que tiene que ser…