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Editorial: EN MATERIA DE PÓLVORA COMO EN MUCHAS OTRAS COSAS, NO APRENDEMOS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

DON CLIMACO 1 (1) bbCuando yo escribo sobre la irracionalidad de los supuestamente super racionales seres humanos, muchos de mis amigos me hacen airados reclamos, pero desafortunadamente las evidencias de la vida, que es lo que cuenta, demuestran día tras día que sentido común no es que nos sobre a los habitantes de este planeta, cuando a pesar de las advertencias, las campañas para hacer prevenciones y todo lo que se quieran inventar, “el burro vuelve a sus andadas” como decía mi abuela, y los problemas y las dolencias se multiplican por todas partes como si nada.

Es lo que ha pasado en el país con el problema de la pólvora y la quema de la noche del 7 con velitas de muchos niños que, sin la orientación y la mano amiga de un buen padre o pariente, terminan quemándose y destruyéndose la vida de la manera más pendeja.  En el área metropolitana de Bucaramanga parece que ningún incidente en esta materia se presentó la noche de las velitas, pero no cantemos victoria que falta un buen trecho de las supuestas “celebraciones” de fin de año de aquí al 6 de enero, y en este trecho muchas cosas malas pueden pasar.

Pero además resulta particularmente bien curioso que las autoridades no hayan podido detectar y decomisar buena parte de este material altamente explosivo que le da mucha plata a unos verdaderos carteles de la pólvora, y si no lo pueden hacer con algo que es tan detectable y voluminoso, uno entiende que menos lo puedan lograr con la cocaína, la mariguana y el bazuco, que es más fácilmente susceptible de esconder y comercializar.  Y entonces los “racionales” gobernantes y estadistas de estas sociedades tropicales recurren al camino más fácil para salir del paso: legalicemos.

Como legalizamos el cigarrillo, el trago, el tráfico sexual de ciertos empresarios de alto turmequé, y muchas otras cosas que ni siquiera se pueden nombrar. Y es que la mayoría de los “racionales” habitantes de este planeta aman el vicio como al cual más, y lo que destruye y hace daño definitivamente es lo que más comercio tiene entre nosotros. ¿Racionalidad? ¿Inteligencia desbordada? ¿Gran demostración de la superioridad de los hombres sobre los demás seres de la creación? Yo lo dudo mucho y aunque mucho me duele ver a niños, jóvenes y aún mayores quemados de la peor manera en estas supuestas fiestas espirituales, parece que nada hay que hacer frente al sino trágico de unos inteligentes bien brutos que se inventan los medios más absurdos para destruirse a sí mismos.

Lo bien curioso es que en este país tan recursivo no hubieran legalizado ya la corrupción que es un cáncer que tanto daño nos hace. ¿O sí? Bueno yo que no soy tan inteligente a lo mejor no he podido entender que el clásico serrucho hace parte de la legislación y el derecho de los habitantes de este país que, ya no está consagrado al Sagrado Corazón sino al mismísimo diablo. Porque cachones si es lo que hay por ahí…