Editorial

Editorial: ¿ES ÉSTE UN PAÍS VIABLE?

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

DON CLIMACO 1 (1) bbLa viabilidad de un estado cualquiera radica en que sus estamentos legales funcionen adecuadamente y, que de acuerdo con los preceptos consignados en la Constitución Nacional, a sus asociados se les garanticen sus derechos y la defensa de su vida y de sus bienes, como es apenas natural desde que la legislación moderna se estableció en todo el mundo.

Pero una nación que se da el lujo de elegir a una loca como Contralora General de la República que hace cualquier tipo de barbaridades a lo largo de su gestión y termina dejando a esa entidad sin en donde trabajar, prácticamente acabando la Contraloría de una vez y para siempre, no es realmente una nación, ni un estado, ni nada, y termina confirmando el concepto emitido hace ya varios años por el visionario señor Darío Echandia, según el cual este en un país de cafres, de verdaderos hijuemadre, de irresponsables consumados y, por eso, tan importante visionario cuando le ofrecieron la dirección de la nación dijo que, con un estado de tales  dimensiones ¿el poder para qué?

Pero no es solo que la entidad del control fiscal colombiano está casi muerto, sino que el poder judicial no marcha porque está en paro, y en cualquier parte del mundo se pueden hacer cruces de ver como los jueces de la república se enfrentan en choches callejeros a la policía colombiana, en una escena que debe tener muy contentos a los cafres, hijuemadres guerrilleros, que ven como los estamentos del estado nacional se destruyen entre sí, y se minimizan y muelen hasta, creo yo, el caos final. ¿Cuál unidad de gobierno y de administración nacional hay en está “locolombia” incoherente, desbordada y llena de una irresponsabilidad desbordada?

Y no habría sino que ir por las URI y estaciones de policía para ver el hacinamiento de detenidos que, por todas las causas, están sometidos a hechos de verdadera aberración humana, propiciados por un estado que no tiene control de los hilos del poder que son de su competencia y que no tiene locaciones físicas en adecuadas condiciones para mantener a los delincuentes condenados o en proceso de judicialización. ¡¿Qué es eso, por favor?!?  ¿De qué institucionalidad estatal estamos hablando?

Y sin embargo el gobierno nacional sentado en la Habana con la guerrilla de las FARC promete que va a hacer la gran trasformación social que durante 50 años no se ha realizado entre nosotros, y que con una pendeja firma entre una par de mentirosos consumados, el estado colombiano y la guerrilla, vamos a ver correr por nuestras tierras ríos de miel y leche. ¡No nos crean tan pendejos! La verdad es que ni el estado tiene como cumplir tanta promesa hecha a la guerrilla y la guerrilla no va a dejar de ser el estamento mentiroso que durante tantos años todos los colombianos hemos conocidos.  Pero bueno, sigamos viviendo del cuento, porque en un país donde ninguno de los estamentos estatales funciona, echar globos mentales puede ser una forma más que alienada que existir, en medio de una realidad tan irreal como el más rebuscado cuento chino. Y que después no digan, doctor Chapatin, que estamos locos…