Editorial

Editorial: ¿ES SANA LA ELIMINACIÓN DE FIN DE AÑO DEL PICO Y PLACA EN BUCARAMANGA?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.DON CLIMACO 1 (1) bb

Siempre existirá el dilema de ver el vaso de agua medio lleno o medio vacío, y eso es válido para todas las cosas en la vida, porque los puntos de vista de los seres frente a los diferentes problemas de la existencia varían desde el lugar de observación del que se vean, pero también de la cultura, la posición ideológica y en fin, de una serie de variables interminables que hacen que sea realmente imposible tener unanimidad sobre todos los problemas que aquejan nuestra sociedad.

Pero la “tesis magistral” del arrogante señor Director de Transito de Bucaramanga para justificar el levantamiento del pico y placa en nuestra ciudad, el que  la mayoría de los ciudadanos se van con sus carros a otras partes del país, olvida el hecho elemental de que, siendo ésta ciudad uno de los principales destinos turísticos de Colombia hoy por hoy, son más los vehículos que entran que los que se van en esta temporada, y por lo tanto su profundo argumento “filosófico” tiene el mismo valor de una moneda de cuero.

De hecho ya la última semana, sin haber comenzado oficialmente la temporada fuerte de fin de año entre nosotros – y sin haber levantado el pico y placa – fue prácticamente imposible movilizarse en carro por cualquier lugar de la ciudad, propiciando unos trancones de padre y señor mío que lo hace a uno sentir que este es un verdadero infierno desesperante. Y es que no deja de ser contradictorio que mientras durante todo el año hacemos unas inteligentes campañas publicitarias para invitar a nacionales y extranjeros a venir a Bucaramanga, lo que le ofrezcamos cuando estén aquí es que tengan que vivir todo una mañana o tarde entera metidos en unos trancones del demonio que le dan verdadera ganas a uno de volarse la cabeza.

Pero la tradición formal e hipócrita dice que “padres tiene la santa madre iglesia”, lo que en ultimas se debe traducir en que los ciudadanos comunes y corrientes nos debemos callar la boquita frente a las decisiones de gobernantes, grandes o chicos, porque supuestamente esos líderes son las mejores mentes del universo y toman las más convenientes decisiones para el beneficio de todos. Jajajajaja. ¡Pero que risa! Y para no ir muy lejos con lo falso de ese presupuesto, está el hecho de que desde que este señor – que quiere ser futuro alcalde de Bucaramanga y dictador de la ciudad – llego a la Dirección de Tránsito Local, nos prometió que iba a arreglar el problema de la movilidad de nuestra ciudad, pero en lugar de mejorar nuestras dificultades en este campo, nuestros aprietos para transitar por sus calles y carreras son cada vez mayores.  Pero en fin…

Y otra cosita cuando de ser un destino turístico se trata… La atención en restaurantes, cafeterías, fuentes de soda y almacenes en general es terriblemente mala, y la patanería de las muchachas y señores que contratan para trabajar en esos lugares sale a relucir a cada minuto. Groseros, altaneros, vulgares… A mis apreciados amigos del Sena y la misma Cámara de Comercio de Bucaramanga les recomiendo para el año entrante unos cursos intensivos de atención al público para los trabajadores que atienden gente en una ciudad llena de turistas. Aunque ahora que termino estas líneas, no dejo de recordar la sentencia draconiana de mi quisquillosa abuela: “la mona, aunque se vista de seda, mona se queda”.