Editorial

Editorial: ESTÍMULO A LOS MEJORES BACHILLERES DE ESTRATO UNO, MAGNIFICO.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.          

wilfredo sierra mAunque casi siempre hemos sido críticos de muchas de las acciones del gobierno del Presidente Santos cuando estas, en nuestro criterio no están en concordancia con el interés general de los ciudadanos, eso no quiere decir que somos unos fustigadores por antonomasia de todo lo que  haga o deja de hacer la presente administración. Y así, por ejemplo, hoy nos queremos quitar el sombrero delante de la  iniciativa del gobierno y el Ministerio de Educación ante la decisión de poder financiar la matrícula y el estudio, incluida la manutención, de los mejores estudiantes de estrato uno, para que ellos puedan cumplir el sueño de continuar con su preparación profesional.

Desafortunadamente el estudio como la salud y muchas otras cosas se convirtió en un gran oficio de negociantes inescrupulosos en este país, y si aún muchos padres de familia de estrato medio y medio alto tienen que  sufrir lo indecible para poder cubrir los costos de la educación universitaria de sus hijos, imagínense cuál puede ser la esperanza de los padres de familia de los sectores más populares de la nación que ven impotentes, que una vez terminado el bachillerato de sus muchachitos el tema estudio se terminó para éstos, y tienen que enfrentarse ante un dilema verdaderamente incierto para sus vástagos, porque la verdad en un mercado laboral tan competido y especializado como se está volviendo el nuestro, un bachillerato por si solo es poco menos que nada.

Que bien que el gobierno – aunque esto sea solo un paño de agua tibia – este intentado destrabarle las oportunidades de vida a unos muchachos inteligentes de condición popular, que ven como su sola estructura de clase es una barrera infranqueable para tener una alternativa de vida digna en la sociedad. Entre otras muchas cosas porque es un granito de arena para resarcir la condición a una niñez y una infancia que, por encima de las muchos anuncios publicitarios con las que se auto aplauden los gobernantes, no tienen ciertamente las mejores condiciones sociales, económicas, estructurales, formativas y educativas, para ser los ciudadanos ideales que todos quisiéramos.

Y por favor, de una vez por todas abandonemos la frase trillada de que la niñez y la juventud son el futuro de la patria, porque hace rato nos están demostrando que son el presente, ¡y de qué forma! ¿No son acaso verdaderos niños los que están propiciando las formas más crueles y violentas de criminalidad en las calles de cualquier barrio de Colombia?  ¿Y el embarazo infantil y la prostitución de niñas que apenas si llegan a ser mujeres biológicamente, no nos están gritando a voz herido que estamos pero bien equivocados cuando creemos que esos mozalbetes son unos pobres tontos a los cuales no debemos tener en cuenta?

El drama de la niñez y de la juventud es del ahora, del presente, de la actualidad, y cuando creemos que podemos considerar alternativas para este sector de la población con la proyección a cualquier futuro hipotético, estamos bien pero bien equivocados en la conceptualización de nuestros verdaderos problemas y seguimos haciendo, no sé si de mala fe, lo del avestruz, al creer que clavando el pico en la arena para personalmente intentar no ver los dramas que nos rodean, estos desaparecen.

Que se estimule la inteligencia individual de estos chicos pobres está requeté muy bien y aplaudimos y pedimos respaldo al gobierno para que más medidas de este orden se implementen y se pongan en marcha, pero sin olvidar que muchos de aquellos muchachos humildes que no rinden en sus colegios y, aún más, se rebelan contra el orden establecido,  son seres fruto de estructuras familiares, psicológicas y ambientales deficientes,  que merecen tanta atención como aquellos que, a pesar de las dificultades, brillan en su estudio.  Es este un tema bien espinoso y en donde se pisa arenas movedizas que nos recuerdan, muy crudamente, que resolver todas nuestras dificultades es menos fácil que lo que a veces creemos.  Pero por algo se empieza, y quieran los Dioses del Olimpo que de la mano de esta Ministra de Educación – tan sujeta a los cuestionamientos malintencionados de aquellos hipócritas de este país que se creen los dueños de la moral y de la ética – podamos construir posibilidades nuevas y favorables para nuestros chicos, aquí y en el ahora.