Editorial

Editorial: FÉLIX JAIMES LASPRILLA

Por Wilfredo Sierra Moreno.

1a wilfredo sierra bbCuando los hombres sujetos de acciones de investigación se ven desesperados por el trabajo de los entes y los personajes encargados de hacer la vigilancia del buen uso de los dineros públicos, recorren al triste expediente de tratar de desprestigiar a sus criticos, en una acción que ciertamente no habla muy bien de las calidades éticas de quienes así proceden. Es lo que está sucediendo ahora, cuando con documentos en las manos, nuestro buen amigo Félix Jaimes Laspriella hace claras denuncias de las irregularidades que se están viviendo adentro de la Universidad Industrial de Santander y, entonces, es injuriado por el rector de esa institución.

Para información del señor rector de la UIS hay que decir que, al contrario de él, Félix es un hombre que cuenta con un alto reconocimiento en todas las esferas administrativas, económicas, sociales y políticas del departamento de Santander, y que no apareció como por arte de magia en el escenario público de nuestra región. Profesional de altas calidades éticas, experto en materias de vías y construcción, con una gran prestancia moral, hace parte del núcleo de los dirigentes gremiales que han impulsado un sorprendente trabajo a través de la Cámara de Comercio de Bucaramanga y es él, precisamente, la cabeza del equipo de esa institución encargada de la vigilancia y fiscalización de las diferentes obras que se desarrollan en el departamento de Santander.

En el desempeño de ese cargo Félix Jaimes Lasprilla ha merecido el respeto y el reconocimiento de todos los organismos oficiales a los que a glosado en su función de vigilancia, y nunca, hasta ahora, a ninguna de las entidades que ha cuestionado les ha dado por tratar de vilipendiar a una persona que, él sí, tiene un claro nivel de honorabilidad, conocimiento técnico y capacidad profesional para ejercer la vigilancia de las acciones oficiales. Luego se equivoca de cabo a rabo el señor rector de la UIS, cuando en su intento de tratar a las patadas a todos los sectores respetables de Santander en su afán por defenderse, quiere desorientar a la opinión pública regional intentando llenar de miserables afrentas a quien es el más claro, transparente, reconocido y valeroso veedor de los interese colectivos de nuestra región.

Cuando el señor rector de la UIS se refiere de una indebida injerencia en las decisiones internas de la UIS, habla como si esa institución fuera de propiedad personal suya y en la que él tuviera la libertad de hacer lo que le diera regalada gana, y los dineros y el manejo de sus procedimientos no pudieran ser vigilados, permanentemente, por todos y cada uno de los santandereanos, a quienes realmente pertenece la UIS. ¿No se le ocurre, también, decretar un plan de censura tenebroso, para cerrar todos los medios de comunicación que se refieran de manera no adecuada –para él- sobre los sucesos que en su supuesto imperio acontecen? No sería raro. Los periodistas, los medios y la opinión pública no olvidamos el tenebroso plan pistola que en tiempos no lejanos se incubo en esos predios para sacar de circulación a estudiantes incomodos…

Cuando los déspotas se desesperan son capaces de cualquier cosa. Pero lo que este señor y quien sea debe tener en cuenta es que los santandereanos no nos dejamos amedrantan tan fácilmente con balandronadas de media panela. Y aquí ya estamos mamados de que con la plata que los contribuyentes depositamos en el tesoro público y con lo que los estudiantes pagan por sus matrículas, se hagan ochas y panochas. Luego le va a quedar muy de para arriba a este señor arrodillar a la dignidad y la verraquera santandereana a su arbitrario gusto.