Editorial

Editorial: ¿FENALCO DEFIENDE CANTINAS?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra 2No ha dejado de sorprender la actitud un poco inquisidora del señor Director Regional de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco seccional de Santander, que ha cualquier determinación oficial para tratar de poner control a los muchos desordenes que genera la actividad comercial de algunos adoradores desbordados del billete – que muchas veces no respetan criterios ni disposiciones cuando de vender y vender se trata -, sale a poner el grito en el cielo y a cogobernar la ciudad y el departamento. Pareciera que el eslogan predilecto del gremio es ¡todo por la plata!

Ahora frente a la posibilidad de establecer la Ley seca frente a las terribles celebraciones que ocurren siempre ante un partido de la selección  de fútbol de Colombia -¡ley seca que el alcalde de la ciudad debió determinar!- el señor presidente regional salió a hacer alarmas tempranas sin ningún sentido, argumentando que no se había concertado con los dueños de bares, tabernas y cantinas la medida, como si el bienestar común se tuviera que limitar a los caprichos de los que hacen de la vente del vicio –porque el alcohol es un vicio- su manera de ganar dinero.

El señor de Fenalco, tratando de hablar de lo que no comprende, afirmó en los medio de comunicación que de lo que se trataba era de pedirle a las gentes que bebieran con responsabilidad, como si la larga historia de desmanes, riñas, heridos y muertes producto de la ingesta desordenada de licor, no fuera argumento suficiente para entender que esos consejos cretinos no sirven a la hora de la irresponsabilidad colectiva.

Cuan bueno seria que nuestro brillante dirigente gremial entendiera que en el cuerpo del alcohólico –que son casi todos esos barbaros que arman desmanes – después de tomada la primera copa de licor no hay posibilidades de un control ninguno de la ingesta, y que así, tanto el consumidor como las gentes que están a su alrededor, quedamos a despensas de los desenfrenos del ebrio sin manejp alguno. ¡Ah, pero no! Lo importante es que los dueños de esos negocios que se enriquecen con la enfermedad  alcohólica de los otros seres humanos no dejen de recibir sus desbordados ingresos, sobre muchos de los cuales no se pagan ningún tipo de impuestos.

Y quedamos claramente ilustrados en que ese es el racero para defender otro tipo de actividades como los prostíbulos, la prostitución, las  casas de citas, los casinos y tantos otras actividades que aunque  no dignifican la condición humana, tienen licencia de funcionamiento, mal que bien disque pagan algún tributo, pero sobre todo dan plata que es lo que importa…

Si los estudiosos del comportamiento sociológico de esta sociedad quieren saber porque muchas acciones contra las actividades peligrosas para la sociedad en general no pueden tener un combate efectivo entre nosotros, ya pueden ir teniendo una pista clara de una de las muchas causas  del fracaso. Es que esa actividad da plata, los que lo ejecutan tienen el dudoso título de comerciantes y a los comerciantes no se les puede tocar, así las celebraciones de los borrachos produzcan heridos y muertos. ¡Todo por la plata!