Editorial

Editorial: GANÓ LA PAZ.

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wilfredo sierra 2Por Wilfredo Sierra Moreno.

Innegablemente la victoria del Presidente de la República ayer en las elecciones generales es una victoria de la paz, una empresa en la que se ha comprometido Juan Manuel Santos de manera persistentes y gracias a la cual  en la segunda vuelta sumo el respaldo de un importante sector del Polo Democrático y otras agrupaciones de centro izquierda, que indudablemente le debe bosquejar al gobierno una revisión de la composición de su gabinete, más con un criterio ideológico que burocrático.

Nos parece, por ejemplo, que el gobierno debe revisar muy seriamente la presencia del señor Ministro de Agricultura en esa cartera, como quiera que representa no solamente a los terratenientes y grandes capitales del agro, sino igualmente al pensamiento más retardatario del aspecto ideológico nacional.  Por encima de lo que el establecimiento político tradicional le aporto a este triunfo de Juan Manuel Santos, nadie podrá desconocer que en esa suma de votos hay un gran número de sufragios de la denominada izquierda democrática colombiana, que si bien no se va a ver reflejada en puestos en el nuevo gabinete que el Presidente constituirá en pocos días, debe tener una respuesta en un reflejo más socialdemocrático del gabinete nacional.

Digamos que de alguna forma la guerrilla participo potencialmente en el estado de ánimo que pudo llevar a estos resultados electorales, pero existimos sectores muy importantes que no dejamos de tener serias dudas en cuanto a la sinceridad y compromiso de la insurgencia a la hora de firmar un acuerdo definitivo, en lo que ojala estemos equivocados.  Medio ciegos, sordos y mudos frente al sentir real del ambiente político nacional, las FARC y el ELN son muy dado a hacer lecturas de la realidad política y social nacional de una manera desconcertante, pero ojala todo lo que se ha avanzado en la negociaciones de la Habana les haya abierto los ojos a otra perspectiva de su existencia futura.

Pero otra lectura que no se puede obviar de los resultados electorales de ayer es que la presencia del espíritu de derecha en amplios sectores nacionales es grande, y que técnicamente la nación está divida entre centro izquierda y centro derecha, con todas las implicaciones que eso tiene en la práctica. Gallardo el gesto de Oscar Iván Zuluaga y Martha Lucia al reconocer rápidamente el triunfo del gobierno pero, como siempre, fue el ex Presidente Álvaro Uribe el que “puso la torta” con una declaraciones destempladas y guerreristas,  que no deja de confirmar él acertó de que mucha gente voto ayer no tanto por Santos como contra Uribe.

Esperemos que baje la espuma de la efervescencia y miremos como se va desenvolviendo el desarrollo político social  de ésta nación en las que muchas cosas serias están por definir. Pero los retos que el país tiene por delante no son fáciles y lo porvenir depende más del querer del gobernante que ya de la expresión popular. La delegación de la voluntad de la nación a través del voto hace que una vez concretada la tendencia del querer de los que sufragan, los factores determinantes de lo por seguir quede, casi el ciento por ciento, en la voluntad del elegido. Luego solo pedirle al Gran Arquitecto del Universo que ilumine al ungido y que no le sumemos a nuestros dolores de cabeza más frustraciones…