Editorial

Editorial: HIDROSOGAMOSO

Por Wilfredo Sierra Moreno.

DON CLIMACO 1 (1) bbLuego de la inauguración de Acualago, ahora los santandereanos recibimos la buena noticia de que el proyecto hidroeléctrico del Sogamoso ha entrado a funcionar en la generación de energía eléctrica y ello, por supuesto, nos tiene que llenar de orgullo regional, por encima de todas las críticas que, en fundamentos técnicos, hemos tenido sobre este gran megaproyecto.  El proyecto que costó $4,1 billones de pesos es, sin lugar a dudas, una de las más grandes obras de ingeniería que se haya realizado jamás en las tierras de nuestro departamento, y al hacernos referencia de los grandes centros del país donde se genera energía eléctrica, nos hará aún más punto de referencia a los turistas nacionales e internacionales que no solo querían no perderse la curiosidad técnica de esta gran hidroeléctrica, sino que desearán igualmente disfrutar del hermosos espectáculo que es el espejo de agua que ha generado la represa y que le cambia, por supuesto, la imagen a esa zona que durante algún tiempo fue de ingrata recordación por ser el sector preferido por la guerrilla para hacer emboscadas y grandes crímenes contra el ejército nacional.

De verdad hacemos sinceros votos porque el riesgo geológico originado en el gran sector de coluviones que hacen presencia en las inmediaciones de la represa no nos causen grandes dolores de cabeza en el inmediato futuro, y que los propietarios de predios en las inmediaciones del espejo de agua, así como las instituciones oficiales que tienen que ver con el tema del turismo, implementen buenos y atractivos lugares para disfrutar de ese hermoso espectáculo, que sin lugar a dudas  va a ser un punto de solaz para hombres y mujeres no solo del país sino del planeta entero, que siempre buscan hermosos paisajes para darle un alivio al espíritu en medios de los afanes diarios por la supervivencia.

Como quien no quiere la cosa la vida le ha ido imponiendo a Santander el turismo como su fuerte del desarrollo y crecimiento económico, y ello a despecho de la incredulidad de un buen sector dirigente de la región sobre ese destino cierto de nuestra región por una parta, y de otra, a ese temperamento osco tan caro a nuestra forma de ser y que no siempre nos deja ser excelentes anfitriones, atendiendo al turista con la amabilidad y la cortesía que fuera de desear. En un par de días el Alcalde de Bucaramanga dice que nos entregará el Puente de la Novena y, en enero, el Cerro del Santísimo, que duélale al que le duela, será otro fuerte referente del turismo nacional y del que después muchos de los críticos de hoy tendrán que reconocer sus bondades.

En ese marco que nos coloca como nunca antes en nuestra existencia como región en un contexto favorable para el desarrollo y una mayor disponibilidad para seguir reduciendo la pobreza extrema, hay un lunar que cada día se muestra más como una de nuestra grandes fallas estructurales, y es el de la inseguridad.  Nunca podremos desconocer el trabajo denodado y sacrificado de la policía nacional en la intención de darnos tranquilidad, pero ciertamente hay fallas funcionales en todo el esquema administrativo general, que hace que el resultado final en materia de lucha contra el crimen y el microtráfico de droga – alimento nocivo de la acción de los delincuentes – no sea el deseado.  Pero entre claros y oscuros vamos en el balance general creciendo y eso algo digno de reconocimiento, indudablemente.