Editorial

Editorial: HORACIO SERPA FUNGE COMO DICTADOR…

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wilfredo sierra mPor Wilfredo Sierra Moreno.  

Cuando hace muchos años mi madre me llevo con convicción plena a la militancia del partido liberal, oía decir con entusiasmo que éste era el partido del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y uno con la ingenuidad propia de los primeros años de existencia, vibraba de alegría  frente a esos demagógicos discursos. Después de mucho trabajar en las filas del supuestamente glorioso partido liberal, tuve que convencerme, muy a mi pesar, de que de la tanta verborrea seudo izquierdista del partido rojo no quedaba nada y que allí no solo operaba el caciquismo de los mismos de siempre, sino que el bolígrafo del detentador del poder de turno era quien determinaba quienes iban a merecer lo que muy eufemísticamente se llamaba “los honores de la democracia”…

Mucho se luchó entonces por parte algunos sectores realmente democráticos para lograr que las decisiones del partido obedecieran al consenso de todos los estamentos de la colectividad, entre ellas sus bases que mediante convenciones de participación masiva votaran la selección de sus cuadros directivos y los candidatos a los diferentes cargos en representación del liberalismo, pero esas aspiraciones de participación realmente democrática dentro del rosquero partido rojo se quedaron en el aire, y allí siguió y sigue imperando el monarquismo más reaccionario practicado por los dos o tres dirigentes que dicen encarnar la voluntad del pueblo pero que hacen lo que les da la gana con las esperanza de unos sectores populares ingenuos que creen que en liberalismo pueden encontrar la respuestas a sus más caras demandas.

Hoy por hoy el recientemente elegido Senador de la Republica Horacio Serpa Uribe sigue ejerciendo ese talante retardatario no solo imponiendo a su hijo como heredero de lo que se ha convertido en una tradicional hegemonía familiar en la clase política nacional, sino buscando asignar, motu propio, sin ninguna clase de consulta a las bases del partido,  un candidato en nombre del liberalismo santandereano a la gobernación de Santander… Es su candidato, de lo que él considera su ( “su” de propiedad personal) partido, con el que él cree que puede hacer lo que le apetezca, en una impresionante demostración de arrogancia y poder que, de liberal, la verdad no tiene mucho.

Cuando a mí algún número de amigos personales me preguntan porque renuncie a la militancia liberal tan radicalmente, he dicho y repito que porque uno no puede vivir impunemente engañándose a sí mismo, pretendiendo ejercer una concepción ideológica de izquierda democrática que solo existe en el papel, sin ninguna correspondencia real con la practica efectiva.  Y aclaro, tengo una muy buena amistad personal con el hoy jefe del Partido Liberal, le admiro muchos de los logros en su brillante carrera política, pero como dicen algunas conspicuas señoras por ahí, “una cosa es una cosa y otra cosas es otra cosa”.  Felicito al doctor Horacio Serpa por su candidato de bolsillo a la gobernación… No creo que todos los santandereanos estemos de acuerdo con sus gustos personales, pero Serpa ha demostrado ser un duro para ganar elecciones. Ojala en esta ocasión siga con su buena racha…