Editorial

Editorial: LA CRISIS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS TRADICIONALES.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra 2El drama que está viviendo Martha Lucia Ramírez al interior de su partido conservador es lo más sintomático de la crisis profunda y radical de los partidos políticos tradicionales y  demuestra porque la política y la acción de los gobiernos no responden a conceptos ideológicos, conceptuales y estratégicos de instituciones partidistas serias, sino a la coyuntura del liderazgo personal de quien tiene el gobierno de turno y, por lo tanto, la clásica “mermelada” para amarrar respaldos electorales.

Los esfuerzo por organizar los partidos políticos y las respectivas bancadas en el Senado de la República y la Cámara de Representantes han sido más de forma que de fondo y, por encima de lo que la teoría del manejo de las colectividades dice, cada parlamentario se siente en libertad de ir subrepticiamente a la Casa de Nariño o a los Ministerios, a establecer acuerdos burocráticos para su particular e individual interés. Las disciplina de partido o la estructura ideológica de las colectividades para determinar la acción de cada uno de estos es pura letra muerta, y definidamente la práctica de pescar en rio revuelto es una constante en la política y la administración nacional.

El partido conservador ha sido muy hábil, desde el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en adherirse al gobernante de turno para sacar grandes tajadas de burocracia,  con el pequeño agravante que en el desempeño de esos empleos no han sido precisamente un dechado de ética y grandes virtudes administradoras, y las múltiples investigaciones y condenas que a miembros de éste  partido  la justicia colombiana ha proferido, muestra que las profundas raíces católicas y dogmáticas del conservatismo criollo no da para hacer  a los funcionarios de esa colectividad cristalinamente transparentes, como las apariencias hicieran desear.

No la ha tenido y no la va a seguir teniendo fácil la señora Martha Lucia Ramírez, quien además de no contar con los mejores índices en la opinión pública colombiana, cuenta con unos copartidarios que le han hecho y le seguirán haciendo inviable cualquier buen final en este proceso electoral, porque muchos de ellos están en el ejercicio de amarar respaldos a quienes creen que va a ganar las elecciones, para enlazar puestos y mermelada para los cuatro próximos años. No es ese un proceder muy virtuoso en la vida política de cualquier país, pero que le vamos a hacer, así son nuestros queridos padres de la patria… Por muy conservadores que sean y comulguen todos los días en misa, bien a las 6 de la mañana.