Editorial

Editorial: LA CRUZ, UN TERRIBLE INSTRUMENTO DE INTIMIDACIÓN…

Por Wilfredo Sierra Moreno.    

wilfredo sierraDesde cuándo comenzó en el mundo académico la era de las escuelas teológicas mas objetivas, liberales e independientes de la jerarquía católica, los expertos realmente estudiosos en estas materias siempre se han preguntado porque el catolicismo prefirió priorizar el tema de la cruz en su escuela doctrinal, por encima por ejemplo, de la resurrección, que en toda esa construcción posterior a la iglesia primitiva se creó, y que hubiera  sido un signo mucho más enaltecer y positivo de  todo el imaginario de la vida de Jesús.

Claro, a renglón seguido, esos mismos teóricos independientes reconocen que uno de los objetivos de la priorización de la pasión y muerte en la cruz estaba en lograr un efecto apabullador en la siquis de sus seguidores, a quienes,  con ese otro invento doctrinal, el del pecado original, lograron convertir al cristiano promedio, popular, sin instrucción – a los “simples” como cínicamente los llama Pablo en uno de sus textos – en unos parias emocionales, desposeídos de toda autoestima, para lograr someterlos a su férula implacable, como efectivamente lo hicieron durante muchos años de la existencia del cristianismo.

Sin decoro ni dignidad, por haber sido – sin siquiera haber nacido – “culpables de la muerte de Cristo por sus pecados”, manejar como borregos a una inmensa grey era muy fácil, pero además convirtiendo a los obispos y curas en mediadores entre un poco de desgraciados y el cielo, lo que ponía en las  manos de la clerecía las  voluntades de sus prosélitos, pero también su dinero y sus propiedades – y algunas veces sus mujeres-, en una calculada programación mental casi fascista, que por supuesto les dio el poder absolutista que durante muchos años han sustentado.

En este contexto, ciertamente resultó súper importante el papel de Martin Lutero, porque no solo dijo que no era necesario ningún “mediador” entre un hombre cualquiera y su Dios, sino que además denuncio el papel explotador y cínico de una iglesia que por grandes cantidades de dineros, propiedades en tierra o en ganado, supuestamente tenía la absurda potestad de vender indulgencias para garantizarle a cualquier parroquiano –con plata, claro está- su entrada a un hipotético cielo.

Aunque los descendientes de Lutero, los clásicos protestantes, no han dejado desde entonces de usar la fe de carbonero de sus tontos seguidores para despojarlos de su billete y propiedades en beneficio de los pastores y jerarquías de las diferentes iglesias, hay que reconocer que algunos desarrollos teológicos posteriores de ciertas vertientes protestantes, lograron importantes hitos históricos en algunos pueblos, como es el caso de los Calvinistas, positivamente responsables del desarrollo económico y capitalista de los Estados Unidos.

Mientras lo más retardatario de la ortodoxia religiosa cristiana usaba la cruz como un terrible instrumento de intimidación, para someter, destruir los valores positivos y programar a sus feligreses para que les entregaras todos los objetos –físicos o monetarios – de valor, convirtiéndolos en la práctica en unos pobres diablos, el Calvinismo en Norteamérica, desarrollaba una nueva versión teológica, que hacía a sus miembros afortunados merecedores de todas las bendiciones del cielo, y por supuesto, con derecho de acrecentar y multiplicar sus propiedades, como propio de “los hijos de una Rey generoso y dador”.

Posiblemente al capitalismo se le puede culpar de muchos defectos y de desgracias en el mundo –aunque no tantas como la de los fundamentalistas del comunismo y la supuesta nueva izquierda revolucionaria del  planeta-, pero resulta por lo menos interesantes ver cómo, con el mismo texto bíblico, se pueden obtener resultados diferentes en la conciencia de los pueblos, y en la evolución de las naciones. Lo que demostraría, casi que científicamente, que lo que entre nosotros han hecho los utilizadores de la fe como arma de dominación, está fría y miserablemente calculado. Para ellos la cruz es una terrible arma de dominación, y en este supuestamente siglo científico, usaran todos estos días llamados “santos”, para tratar de culparnos de un crimen que nunca existió,  y del cual desde luego, para nada somos culpables…