Editorial

Editorial: LA DESTORCIDA DEL PETRÓLEO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.       

wilfredo sierra mA más de una nación petrolera los debe tener sin sueño la radical caída de los precios del petróleo producida por una cierta autosuficiencia de los Estados Unidos en la producción interna del crudo y, desde luego, a los colombianos también nos toca y de qué forma la destorcida internacional de los precios del oro negro. Empezando porque el presupuesto de la nación para la vigencia del año entrante está diseñado sobre valores superiores a los 90 dólares el barril del crudo, y aunque muy ladinamente la prensa capitalina y el mismo gobierno nacional no quieran hablar del golpe que esto va a representar en nuestras finanzas, el daño no va a ser precisamente ligero.

A los manzanillos diputados santandereanos que viven buscando debates de cierta resonancia para que alguien sepa que ellos existen, hay que decirle que dejen de una vez por todas de joder con el temita de la modernización o ampliación de la refinería de Barrancabermeja. Si ECOPETROL y el gobierno central no lo hicieron cuando supuestamente había vacas gordas, muchos menos va a suceder ahora cuando el precio internacional de su materia prima se está yendo al piso. Lo que implicará además, que los accionistas de la gran Empresa Colombiana de Petróleos –sensibles como todos los negociantes en estos mercados a sucesos problemáticos- correrán rápido a retirar su plática de estas acciones, para medio salvar la inversión.

Pero nosotros tenemos otro chicharroncito grande que nos va a producir más dolores de cabeza de lo que se quiere hacer ver… Y es el vecinito de Venezuela que definitivamente –más de lo que está- se desplomara estruendosamente, frente a la asfixia del producto que le genera más del 95% de los ingresos de su raquítica economía. Con todo y lo que Rusia y China le ofrezcan como salvamento a su tragedia, nada va a detener que lo malo que en Venezuela pasa se convierto en algo mucho peor. Con un agravante para nosotros y es que, quiérase o no, muchos de los dolores de parto que se registran allende la frontera, llegan hasta la mismísima Bucaramanga.

Un secreto a voces es que parte de la buena actividad económica de nuestra ciudad se debe a que un buen, muy buen número de venezolanos que pudieron salvar algunos puchos de su plata en Venezuela, encontraron como puerto de destino seguro nuestra ciudad, y aquí, calladamente, contribuyen con nuestro crecimiento económico de ciudad y departamento.  Pero cuando el barco se hunde, ¿un ingente ejercito de seguidores del señor Maduro y compañía –los más pobres- no querrán también llegar precisamente a ésta que pinta como el gran paraíso de Colombia en el presente, la ciudad del gran desarrollo económico?  Porque nadie que tenga dos dedos de inteligencia pensara en quedarse en Cúcuta, que, en plata blanca, es un verdadero moridero.

Pero el problema real de la tragedia de nuestra hermana república no es que ese ejército ingente de proletarios no tenga un real y se estén muriendo de hambre, sino que también están llenos de armas, muchas y de muy buena calidad, de las cual los doto los supuestamente iluminados revolucionarios de la República Bolivariana de Venezuela.  ¿Llegaran con sus fierros y sus barrigas vacías hasta nuestra calles a recordarnos, con un revolver sobre nuestras cienes, que debemos mantener la solidaridad latinoamericana, entregándoles nuestros bien ganados pesos?

Muchos dirán que tengo una imaginación desbordada, pero cosas se han dado en la historia de las naciones, y frente a las grandes catástrofes económicas, políticas y sociales, uno nunca sabe lo que pasa…  Porque es que, ¿cuándo hace 25 años se hubiera podido pensar que por oleadas nos fueran a llegar a Colombia, primero los genios de PDVSA y de los otros sectores científico a ingresar las filas de nuestras empresas y, aún más, a constituir las suyas propias en nuestro suelo?  Otra oleada, decía en un reciente informe la Revista Semana, fue la de quieres querían salvar sus pesitos que les quedaban  de la voracidad de la chusma revolucionaria. Y así, uno tras otros, fenómenos se van dando.

Pilas porque ante grandes hecatombes no solo los fuertes económicamente tienen capacidad rápida de desplazamiento. Por lo demás, no debemos olvidar que el señor ese del Ernesto Samper Pizano es ahora el Secretario del refugio de seudo revolucionarios de América Latina que es Unasur, y de pronto en uno de esos de sus muchos actos irresponsables en la vida, resuelve que es bueno que por acuerdo de las naciones chavistas de Suramérica, nos traigamos 2 millones de venezolanos a vivir en Colombia, con todo y sus armas incluidas. Uno no sabe… porque es que como dice la clásica canción, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.