Editorial

Editorial: LA EDUCACIÓN TAMBIÉN ENTRE DOS AGUAS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra 2El paro educativo decretado por Fecode vuelve a poner de presente el oportunismo de un sector del sindicalismo nacional que sin parar mientes en las condiciones en que se encuentra la nación, se lanza a la actividad ya reiterada de muchos sectores  de pescar en rio revuelto  y tratar de buscar, cuando el gobierno se encuentra mal parado, más prerrogativas para un gremio  que las tiene todas, y que aprovechando de su derecho de asociación, pone a los niños y jóvenes del país en un vacancia obligada, cuando las condiciones macro de ese sector indicarían que se debería estar trabajando más y con mayor ímpetu frente a la flaca y triste evaluación de los educandos colombianos en las pruebas internacionales presentadas últimamente.

Por supuesto, tampoco es que en el sector oficial, desde siempre, se le haya prestado mucha atención a los problemas estructurales de la educación nacional, y pienso que no se equivocó mucho el señor Vicepresidente de la República cuando definía a la actual Ministra del ramo más como a una reina de belleza que como a un profesional idónea y capacitada para orientar ese puesto.  La señora Ministra de Educación habla y habla como un lora mojada de bellezas presentes y futuras en el área educacional nacional, pero ciertamente parece una ilusionista  pintando pajaritos en el aires, sin un sustento técnico y presupuestal de todas las bellezas que dice se van producir en su cartera, como por arte de magia.

La desgracia de esta nación es que todos a una, como en Fuenteovejuna, quieren remar para su propio lado, sin ton ni son, y no existen ni planes quinquenales ni decenales que hable de una estrategia prolongada en el tiempo en cualquier campo de la vida nacional y menos en el educativo, y no solo cada Presidente sino cada Ministro de Educación llega con su cuadrilla y sus ideas, primero a borrar todo lo bueno que ha hecho su antecesor y tratar de venderse como el salvador de la patria en su campo,  para merecer el aplauso de la tribuna a la cual se esfuerzo en conquistar.

Pero toda esta película de paros inoportunos, promesas de los gobiernos que nunca se cumplen, más una niñez y una juventud que no sabe para dónde mirar en medio de este despelote espectacular, no es nada nuevo para Colombia. Así hemos vivido por años y años, y el libreto se repite una y otra vez sin que las soluciones reales lleguen por ninguna parte. Posiblemente los maestros ganen un poco con sus exigencias mezquinas que incluyen no querer ser sometidos a evaluaciones periódicas para que su mediocridad y poca calidad profesional quede al descubierto. Y el gobierno también puede ganar un poco haciendo promesas oportunistas para conjurar un paro en momentos electorales que le resultan al gobernante supremamente inadecuado para sus intereses. Pero entro los dos se tiran al país, la educación y a los muchachos, que no son tan estúpidos para no entender que el ejemplo de unos y otros no corresponde con sus discursos hipócritas, y que por lo tanto con el ejemplo no reciben una buena enseñanza. Esperemos a ver que queda de este nuevo frente de peleas  mediáticas, mientras llega otra prueba internacional a confirmarnos que tenemos la peor educación del mundo.