Editorial

Editorial: LA ESCUELA MUNICIPAL DE ARTE, UN PROYECTO QUE NOS ENAMORA…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.    

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)Con cuanto entusiasmo hemos registrado la noticia de la puesta en marcha de la Escuela Municipal de Arte en el municipio de Bucaramanga, porque si algo hace realmente digno el futuro de una sociedad y un pueblo, es la consolidación de sus expresiones cultuales, en todas sus vertientes, expresiones estas últimas que están por encima de esa banalización y vulgaridad de ciertas otras voces sociales de nuestro entorno, que no solo dan tristeza sino rabia.

Me forme –y tengo que habla con propiedad en nombre propio – en medio de una generación de verdaderos artistas, escritores, intelectuales y cultures del arte, que bajo la dirección de Rodolfo González García y el gordo Jorge Valderrama Restrepo, tratamos de sembrar una semilla fuerte en el campo intelectual de Bucaramanga y Santander, y de ese esfuerzo surgieron muchas obras trascendentales como la Biblioteca Pública Municipal que jalono, como nunca, la dimensión humanística y creativa de nuestro entorno.

Con un Rodolfo González como concejal de nuestra ciudad -¡qué diferencia con esa mediocridad y torpeza que hoy ocupa esa corporación!- y un Jorge Valderrama como director del que fuera uno de los mejores suplementos literarios de América Latina, una generación de entonces jóvenes promesas  nos agrupamos en torno del Grupo de Trabajadores de la Cultura Jorge Zalamea Borda, y fuimos tallando la empresa del buen hablar y el realmente escribir bien, sin esas concesiones baratas que hoy vemos a algunos habilidosos comerciantes de las letras, que cuando dicen hacer novela, llenan sus textos de una sarta infernal de groserías y vulgaridades, que lo único que hace es hablar no solo de su incultura sino de los bajos mundos de los que vienen.

En esa forja se hicieron hombres como Luis Álvaro Mejía Arguello, Clarita Hernández de Mejía, Nicolás Hernández, el hoy brillante profesor universitario y creador de cine Carlos Barriga, el profesor de la UIS Serafín Hernández, y el medico Miguel Ángel Pérez, entre otros, que a lo largo de toda una vida de ejecuciones profesionales han dado muestra de la forja en que fuimos tallados, sin concesiones alegres a la mala elaboración de nuestros textos, ni la renuncia alegre a  la lectura de todos y cada uno de los clásicos de la literatura universal como verdadero preámbulo formador de nuestras carreras.

Y no porque fuéramos –ni nada que se le parezca – unos “iluminados”. Todo hombre y mujer, muchacho y muchacha, niño o niña, es en sí una piedra en bruto que guarda muy adentro suyo un verdadero y reluciente diamante de posibilidades creativas, que solo requiere de la formación madura de una verdadera academia de arte, de un cincel diestro que saque a flote lo mejor de cada uno y lo proyecte a dimensiones insospechadas. Por eso el concepto de “escuela del arte” ha sido tan importante a lo largo de la historia universal de la cultura, y por supuesto que este mecanismo, en manos diestras y profesionales, es tan importante para el futuro de tantas nuevas generaciones de jóvenes que, sin un incentivo fuerte que le marque un meta a seguir, podrían perderse en la medianía de una existencia hueca y problemática, de esas que imprimen, desafortunadamente, tantas vidas de nuestros muchachos de ahora.

Pero al expresar nuestro agradecimiento al señor alcalde de la Bucaramanga y al director del hoy Instituto Municipal de Cultura, por esta trascendental empresa que será de ayuda, sin duda, para el beneficio futuro de nuestra ciudad y departamento, también les queremos pedir una estricta vigilancia para que la vulgaridad burocrático, politiquera y ramplona, no se tire lo que sin lugar a dudas puede ser una de las mejores obras de la presente administración. Usted, Luis Francisco Bohórquez, conoció perfectamente a Rodolfo González y como concebía él las cosas del arte para nuestra región, y sé que sabrá proceder en consecuencia para que la Escuela Municipal de Arte sea el mejor legado que usted le deje a la ciudad de Bucaramanga.