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Editorial: LA ESQUIVA CULTURA CIUDADANA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

1aa wilfredo«Quod natura non dat, Salmantica non præstat» Eso dice en Latin el lema de la Universidad de Salamanca, que traducido a nuestro añejo español se sintetiza en que, “Lo que la naturaleza no da, Salamanca –la universidad- no lo otorga”, y que vulgarizado en nuestras expresiones cotidianas quiere decir que no se puede imponer por medios externos a los seres humanos lo que la formación en su familia, raíz fundamental de la verdadera cultura, les negó en sus primeros meses y años de existencia.

Es una conclusión dura a la que se llega cuando uno se enfrente con el trillado temita de la cultura ciudadana entre los bumangueses que, ni por muchas campañas educativas de instituciones públicas o privadas, se ve por ninguna parte. Y que tiene una manifestación realmente triste cuando uno ve que la mayoría de muertes por accidentes de tránsito en vehículos tradicionales o motos, o aun la que sufren peatones en nuestras vías, es por física imprudencia, torpeza ancestral, estupidez o el simple hecho de no haber recibido las más elementales indicaciones en la formación para portarse solo racionalmente.

Los dichos pueden fastidiar a muchos amigos míos, pero desgraciada o afortunadamente son tan gráficos para sintetizar ideas cuando uno quiere referirse a ciertos temas, que yo no renuncio a ellos para adobar mis reflexiones. Aquello de que “el sentido común es el menos común de los sentidos”, sí que es aplicable a todos esos ciudadanos que en los lugares donde existen los puentes peatonales, prefieren tirarse a las vías llenas vehículos exponiendo, estúpidamente, su vida.  Imprudencia tonta que complementada con la agresividad enfermiza con la que la mayoría de nuestros conductores se comportan cuando están al frente del volante, llevan a accidentes y muertes realmente absurdas.  ¿Pero quién puede hacerle entender a los “orejones” que la idea no es llevarse por delante al primero que se encuentra uno en el camino?

Del parqueo de carros y motos sobre andenes y vías que en la teoría no están permitidos ni hablar, porque aquí cada verraco bumangués disque muy santandereanos se parque exactamente donde le da la regalada gana, y vaya usted a ver cómo reacciona cuando alguien, autoridad o ciudadano, le llama cordialmente la atención sobre su imprudente proceder. El “raizal” le sale entonces a relucir, y si es muy decente un “madrazo” le manda a uno, y si no lo es tanto le pueden enviar una trompada o sacarle un cuchillo.  Si, así es la vida cuotidiana en las calles de la ciudad más cordial y bonita de Colombia, y uno se pregunta que podría pasar si no fuéramos tan “cordiales”…

Ah, y que no se intente poner orden desde las autoridades locales a tal “vacaloca” porque entonces el más “chocaton” mototacistas, con un cuchillo bien largo y afilado en el cinto, saca el parlamentario y el jurista de “mediapanela” que lleva adentro y argumenta con una voz de muchos decibeles de alto, que se le están violando sus derechos humanos y constitucionales… ¡Hay dioses del olimpo!, es la natura de que habla nuestro ancestral Latin, y que en nosotros sí que es bien tropera y la causa de todo ese despelote que se vive tradicionalmente –desde que no habían obras en construcción- en las vías y calles de nuestra “cordial” ciudad.

Tocaría pedirles a unos hipotéticos profesores responsables de un futuro lejano, que re enderezaran desde la escuela primaria la mala crianza que la mayoría de hogares le da a nuestros muchachitos, para ver si la tal cultura ciudadana llega alguna vez por estos suelos de la bella Bucaramanga. Y digo que a unos hipotéticos profesores futuros, porque estos que tenemos ahora no son más que unos verdaderos zánganos sindicalistas chupasangre que solo piensan en pedir aumento, hacer huelgas y dar mal ejemplo personal a sus discípulos.  ¿Será que esos ciudadanos ejemplares alguna vez se verán? La verdad es que ya estoy tan viejo que no creo que pueda disfrutar de esas dichas…  Cuando mucho de aquí a diciembre podre vivir los nuevos 4 paros de maestros que una organización sindical manejada por huelguistas consumados, nos receten…  Pero, claro, no lo olviden que: «Quod natura non dat, Salmantica non præstat»