Editorial

Editorial: LA HORA CERO DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR EN SANTANDER…

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WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

La Gobernación de Santander y la Cámara de Comercio de Bucaramanga pondrán en marcha este sábado en la compañía de ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, la ejecución del programa La Hora Cero contra la violencia familiar en Santander, que es una apuesta audaz para apuntarle a la corrección de uno de los problemas estructurales en este departamento, el de la agresividad tradicional de nuestras gentes. Que en las encuestas hechas para el desarrollo de la estrategia se haya reconocido por un buen número de ciudadanos que golpear a los hijos en algunos casos en necesario, que otro tanto crean que cuando un hombre le pega a la mujer es porque ella se lo ganó, o aun peor, que un número considerable de damas declararan que les gusta los hombres machos, no en el sentido exclusivamente varonil del término, sino machos en cuanto a que les peguen a ellas, es el reflejo de un muy serio problema de equilibrio emocional que no se puede obviar de cualquier manera.

Unos de los claros síntomas que personalmente me parecía dignos de hacer un estudio más a fondo de nuestro comportamiento en cuanto a convivencia social, es el que siempre que uno hablaba de machismo en algunos círculos, más de un varón se encabritaba,  con toda la verraquera del caso, por supuesto argumentando la muletilla hipócrita de que eso era hablar mal de nuestro departamento. Y ese, justamente, es un gran problema de personalidad del santandereano, que a pesar de que posa de labios para afuera de muy sincero y francote, es esencialmente hipócrita a la hora de enfrentar sus problema personales más profundos y prefiera salirse por la tangente que encarar, con verdadera dignidad, sus limitaciones más serias.

Y digo que la acción emprendida por la Gobernación de Santander y la Cámara de Comercio de Bucaramanga es audaz,  porque toca una de las fibras más sensibles de la razón de ser de nuestra raza, incoherencia fundamental que deriva en otro rasgo muy nuestro, la envidia, gracias a la cual no solo muchas empresas nuestras sino nuestro propio liderazgo en el concierto  nacional se ha ido a pique de manera peligrosa.  Aquí la gente no se muere de cáncer sino de envidia, y cuando ven que a algún dirigente de nuestra región, hombre o mujer, se le va a designar en cualquier cargo importante, se hace lo que sea necesario para ponerle zancadilla y dañarle su posibilidad de éxito en una presencia de importancia nacional.

Nunca me cansare de repetir, porque causo un gran impresión en mi vida, la vez, hace ya muchos años,  cuando frente a la posibilidad de nombrar a un importante político regional en un Ministerio del gobierno, llegaron al Presidente electo, en 2 días, más de 1500 telegramas hablando mal de ese señor. Pero lo que fue el colmo, un grupo de señoras de estrato 6 se reunieron para enviar una carta al futuro gobernante afirmando, falsamente, que no podría nombrar a tal prospecto como Ministro, por él le pegaba a su mujer.  Y es que aquí sí se sabe aplicar la máxima perversa aquella de que en la guerra como en el amor, todo se vale.

No son pues menores nuestros pecados de convivencia por estos lados del mundo, y a uno le asusta que el esfuerzo sea como destapar la Caja de Pandora, del cual salen los adefesios menos esperados. Pero alguien tenía que tomar la iniciativa, y los sectores más valientes de nuestra región deben acompañar estoicamente este trabajo que será, sin duda, largo y tendido.