Editorial

Editorial: LA JUSTICIA ESPECTÁCULO…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

WILFREDO SIERRA MORENOLa no puesta en marcha de la real división tripartita de los tres poderes que los teóricos de las democracias modernas recomiendan como la practica ideal para el desarrollo acertado de una nación de perfiles eficientes, ha hecho que en este país la justicia se haya vuelto un verdadero espectáculo, en donde los grandes políticos y dirigentes de cuello blanco se pasan por la faja las normas constitucionales y jurídicas que hacen a un conglomerado serio y respetable, y esto se haya convertido en un verdadero circo mediático.

No solo es que algunos señoritos de la oligarquía cuando se ven corticos frente a la Fiscalía se van del país hacia los Estados Unidos alegando el pueril argumento de perseguidos políticos, sino que la misma Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría y la Contraloría, se volvieron feudos personales de sus cabezas, que no solo aplican las normas como les da la gana, sino que además convierten a estos entes en unos trampolines de utilización política sin el menor pudor. Y así si bien es cierto al ex Presidente Álvaro Uribe Vélez le tocaría responder por muchos actos que en mucho violaron las normas del código penal, también los es que el actual Procurador es un señor ególatra que, de lejos, está comprometido de patas y manos con el gobierno Santos.

Esa pelea entre Santos y Uribe además de ya larga se ha vuelto bien aburrida, entre otras cosas porque no corresponde a una verdadera exegesis jurídica y a criterios efectivamente técnicos en la aplicación de las normas, sino a rencores de grupo de los dos grades sectores que hoy se dividen la propiedad del poder económico, político y social del país, y a donde los pobres ciudadanos de a pie solo nos corresponde en triste papel de espectadores pasivos de un circo denigrante, en donde la verdad, en el más preciso rigor interpretativo, no está efectivamente presente.

Todos sabemos lo que paso en el DAS durante el gobierno de Uribe y con los hechos de escuchas y espionaje a importantes sectores de la vida nacional, entre ellos los periodistas, pero al final seguramente no pasara nada sustancial, porque del otro lado del espectro político nacional hay muy fuertes factores de poder, y uno no cree que las rabietas de la gran oligarquía nacional de para que ellos se destruyan, de verdad, entre sí. Pero además no solo la gran derecha tiene manías sucias, sino que los supuestos honestos de este país, como el señor Mockus y algunos columnistas que se las tiran de muy preclaros exponentes de la izquierda democrática, no respaldan las iniciativas de paz de esta gobierno desinteresadamente, sino que tienen contratos con la administración, de la que recibe importantes sumas de dinero. Luego, ¿aquí quien juega limpio?

Y si en este cuento de la división tripartita del poder – que tanto preocupo a Montesquieu como gran teórico de la democracia moderna – la justicia no pasa la prueba, menos lo hace el legislativo como supuesto contrapeso equilibrante del poder omnímodo del ejecutivo, porque todos aquí sabemos cómo Senadores, Representantes a la Cámara, Diputados y Concejales, pasan por los respectivos despachos de los jefes ejecutivos, a recibir la prebendas del ordenador del gasto que, con chequera en mano, determina de antemano, como van a salir las cosas en los supuestos escenarios de “representación del pueblo”. Así que, al contrario de lo que el señor Mockus al término de la primera ronda presidencial en la primera elección de Juan Manuel Santos cantara, la mayoría de los exponentes de los otros dos poderes en la que teóricamente está estructurada nuestra democracia, pueden perfectamente trovar: “No actué porque quise, actué  porque me pagaron…”