Editorial

Editorial: LA LÓGICA ILÓGICA DE LA GUERRA

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Por Wilfredo Sierra Moreno.     

WILFREDO2014-baja bbEn un mundo ciertamente dominado por la irracionalidad y la incoherencia, algunas prácticas hacen carrera entre las sociedades y, entre esas absurdas y aberrantes que rompen cualquier raciocinio coherente, está la de que las guerrillas como estrategia para  ir a  negociaciones con el gobierno, declaran primero  una gran escalada violenta con centenares de muertos por delante, para llegar supuestamente  “solidos” ante el estado. Absurdo.

El proceso ya lo hemos vivido muchas veces con las FARC que pareciera que ahora si quieren volverse serias  y entrar por la ruta  efectiva de los acuerdos, aunque en el ambiente quedan afirmaciones desconcertantes de ellas en el sentido de que no entregarían las armas. ¿Una paz con los subversivos que firman un acuerdo sin entregar sus fusiles? Igualmente ilógico. Pero esperemos a ver qué pasa ahí…

Resulta que ahora que el ELN pareciera que le dio por entrar en la moda de las conversaciones para buscar unos acuerdos de reconciliación con el estado y el pueblo colombiano, entonces desatan una irracional escalada de atentados,  emboscadas y paros armados, acciones en las que muchas vidas nacionales quedan tendidas a la  vera del camino, como si la existencia de los seres humanos fuera simplemente un número más que se suma o se le resta en las estadísticas de la centenaria violencia colombiana, sumas y restas hechas con una frialdad desesperante. ¿Qué sentido fundado tiene todo eso?

Desafortunadamente en esa lógica ilógica de la guerra nuestra, ha hecho carrera la idea de que es una vieja táctica de la subversión que indicaría – dicen algunos expertos – que “los elenos” si quieren entrar en el camino de la paz. ¿Dentro de cuantos muertos más se darán por satisfechos los señores del ELN para demostrarle a su contraparte en una hipotética mesa, que están hablando con una guerrilla sólida  y verraca?  Porque lo peor de todo esto es que lo de sentarse a conversar es solo hasta ahora una posibilidad que se está explorando, y posiblemente, tal vez, quien sabe cuándo, la mesa con las dos partes del conflicto se establezca de verdad. A lo que habría que agregar que como ha pasado con los diálogos de la Habana con las FARC, la conversadita se dilate y se dilate en el tiempo indefinidamente, mientras las vidas dejan de existir de lado y lado, como un macabro ejercicio de matemática de guerra. ¿Y esos son los procedimientos tradicionalmente aceptados para ir por la ruta de la paz?

Desafortunadamente en todo esto la sociedad civil y la opinión pública en general no tenemos nada que decir, porque mientras la concreción de los hipotéticos diálogos se confirma, las conversaciones son –y así deben ser – secretas. Pero los muertos si no son secretos, ni hipotéticos, ni virtuales, y al final del túnel, si los tales acuerdos se dan, las partes dirán que esas muchas vidas sacrificadas mientras se daba el proceso, fueron un aporte a la tranquilidad de las futuras generaciones. ¡Consuelo bien pendejo!