Editorial

Editorial: LA MISERIA HUMANA…

Publicidad

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mLa crisis que se está viviendo en la frontera con Venezuela, es una expresión más de muchas de esas perlas negras que produce la miseria del ser humano, cuando a su paso por la historia, va generando desolación y caos en muchas naciones y varias épocas, como el fruto de la arrogancia de egos enfermos que, con cualquier pretexto, ideológico, religioso o económico, propician la destrucción del otro, el clásico prójimo del que hablan con más hipocresía que verdad los cristianos de todos los pelambres.

Las guerras mundiales y todos los conflictos armados a los largo y ancho del planeta han sido forjadas por mentes enfermas que en nombre de una presunción estúpida de superioridad sobre los otras, han reclamado el derecho absurdo de imponer a sus congéneres sus particulares puntos de vista, a las buenas o a las malas. Y es que como decimos sin pudores los pragmáticos, toda ideología o credo es alienante, en la medida que lava el cerebro e impone a sus seguidores patrones de aceptación que sobrepasan, casi siempre, cualquier posibilidad de racionalidad sobre las creencias del respectivo dogma.

Indudablemente que da soberbia la forma como son sacados, literalmente a las patadas, nuestros compatriotas de Venezuela, pero un análisis maduro del problema requeriría preguntarse porque tantos colombianos terminaron, casi que en masa, buscando allende las fronteras las posibilidades que no encontraron en su patria. Y no solo en Venezuela, sino en los Estados Unidos, Canadá y toda Europa, naciones que están plagadas de compatriotas que o por amenazas o por simple carencias reales de posibilidades en esta desgarradora patria nuestra, fueron a buscar lejos de su casa, de su familia y sus ancestros, lo que el suelo donde nacieron les negó.

Apelar a los nacionalismos es fácil… Es el más primario y manipulable de los recursos de que toda clase de politiqueros echan mano para tratar de exaltar los ánimos de unos connacionales despistados y no propiamente cultos en materia política y económica, y la existencia de tantos focos de guerras en tantas partes del universo en nombre de una supuesta nacionalidad herida, no hace sino mostrar lo manido y burdo del recurso, que no habla precisamente muy bien de la inteligencia y la capacidad creativa de unos hombres que en ciertos círculos, se precian de ser la más grande creación del universo. Vanidad estúpida, que además llevaría a preguntarle a los que viven pregonando la exclusiva responsabilidad de un Dios en la creación de todo lo que existe en el universo, si vistas las cosas que hay que ver en este plana terrenal, ese Dios no es bien estúpido, torpe y chapucero, y no resultaría más una vergüenza que un orgullo tratar de adjudicarle a esa entelequia todas las cosas creadas.

No nos rasguemos las vestiduras… Sí bien es cierto un reducido número de creativos racionales han producido mucha de la tecnología de la que otros, oportunistamente, nos preciamos, también es cierto que el reguero de muertes, desgracias, atropellos, viudas y huérfanos que han generado esos supuestos super brillantes seres lideres a lo larga de la historia universal ha sido mucho, y lo seguirá siendo por lo que le quede de vida a este sistema de cosas sobre la tierra.

Ahora bien, en cuanto a lo concreto de la situación con Venezuela, solo nos queda el recurso de lamentarnos y llorar como las plañideras, porque los señores de la tal revolución bolivariana tienen el suficiente arsenal bélico para hacernos papilla en un par de días. Y es que el orgullo herido, sin suficiente dinero o armas para sustentarlo es solo constancia estúpida que a nadie convence en esta dimensión de las verdades crudas. Lástima que los cretinos que viven pregonando que con oraciones se arreglan todos los problemas de las existencia humana no den la cara para decirnos que con sus ridículas avemarías y sesiones de plegarias van a resolver este y todos los demás problemas del mundo. ¡Pamplinas! Más fuerza tiene un tullido que su Señor y Salvador para resolver el más mínimo problema del planeta. Solo los ignorantes y cretinos se pueden comer esos cuentos…