Editorial

Editorial: LA PRIVATIZACIÓN DE LA SEGURIDAD DEL CONSEJERO LLOREDA.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra 2Uno nunca deja de sorprenderse de las salidas con las que nos regalan, de cuando en cuando, algunos funcionarios del estado, que en tránsito de saltar de cualquier forma  la responsabilidad que tienen al representar a la sociedad en los cargos burocráticos del establecimiento, dicen todo tipo de barrabasadas  a diestra y siniestra.

Ahora frente a la terrible ola de inseguridad que se presenta en el servicio de transporte masivo de Bucaramanga, al Alto -¿si lo será?- Consejero para la Seguridad y la Convivencia, Francisco Lloreda, le ha dado por decir para la seguridad es un asunto de las empresas que prestan cualquier tipo de servicio -incluido el futbol- contrariando en principio constitucional de que el estado garantizada la vida, honra y vienes de sus asociados.

El señor Lloreda, muy pero muy mal informado, no sabe que Metrolínea es un ente del estado y que como muy acertadamente lo dijo la señora gerente de esa empresa, a ella no le corresponde asumir  la responsabilidad de la seguridad dentro del sistema,  así las apariencias hagan ver lo contrario. Señor Lloreda, ¿su tesis valida acaso la teoría de los ejércitos privados que, motu proprio, establecen la ley y el orden en determinas áreas del país? Argumento peligrosísimo…

Pero además al Altísimo Consejero casi siempre se le olvida reconocer que si la policía nacional y otros organismos de seguridad tiene algunas fallas en el cumplimiento de sus funciones, ello se debe a que en la mayoría de los casos deben trabajar con las uñas, sin el respaldo logístico adecuado, debiendo deambular por alcaldías,  concejos municipales y gobernación tratando de garantizar la disponibilidad de combustible para sus vehículos. Pero además, por lo menos en el caso de los patrulleros, con muy malos sueldos.

Claro, para asumir con propiedad el tema de las seguridad del estado y sus asociados hay que tener una capacidad mental de estadista, que seguramente no la tiene este consentido hijo de la una las más tradicionales elites políticas del Valle del Cauca,  que hacen parte de ese ejercito de burócratas que, ciertamente, no le ayudan mucho la Presidente Juan Manuel Santos a resolver los problemas de nación.

Y estamos advertidos: tenemos que resignarnos a ver las peleas de las barras bravas en todos los estadios del país, su consumo desforrado de alucinógenos y la muerte a cuchilladas al final de cada jornada futbolera nacional, porque, en la tesis original del doctor Lloreda, quienes ganan plata con ese negocio son unas empresas privadas. ¿Será entonces necesario que los dueños de los equipos de futbol formen todo un ejército paramilitar para que brinden la tranquilidad en los estadios al salir de ellos? Según esta tesis privatizadora de la seguridad, sí. Y señoras y señoritas, si no contratan guarda espaldas personales deberían tener que seguir consintiendo que los degenerados de todos los pelambres abusen de ustedes, porque ese es un problema que según el señor Lloreda, no le compete al estado. ¡Qué tal la teoría…!