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EDITORIAL: LA UIS ES PATRIMONIO DE LOS SANTANDEREANOS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.  

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)Tenemos un profundo e irreversible aprecio por la Universidad Industrial de Santander que es patrimonio de todos y cada uno de los santandereanos y que en la historia surgió de la preocupación de hombres como Mario Galán Gómez, Gustavo Cote Uribe, Jorge Sánchez Camacho y Alejandro Ariza Acevedo, quienes frente a la conservatización de los medios educativos regionales, a través del Comité de Acción Santandereana, quisieron darle a nuestros muchachos un claustro de educación superior en donde la ciencia estuviera por encima del dogma, pero sobre todo con posibilidad de que a él accedieran los sectores populares de nuestra región.

Ese hecho irreversible de ser patrimonio de todos y cada uno de los santandereanos a veces se le olvida a las camarillas que transitoriamente se toman la dirección de nuestro primer gran centro de educación superior, y que creen, en medio de su arrogancia, que pueden hacer lo que se les dé la gana con el centro, sus muchachos y sus recursos, sin tener que responder ante nadie ni ante nada por su irresponsabilidad administrativa.  Y aunque tenemos un profundo respeto por muchos de sus directivos y docentes de ahora, y desde El Crisol cubrimos permanentemente las noticias que la UIS genera, eso no quiere decir que no tengamos nuestro pensamiento propio sobre los hechos que  en este momento se están generando, y por supuesto que no aceptamos que desde algunos cuadros directivos se nos pretendan imponer unos criterios estalinistas para ejercer nuestro inalienable derecho a la libertad de información y de opinión.

Es posible que en medio de los fragores que ésta ya prolongada confrontación entre estamentos al interior de la universidad, algunos medios de comunicación hayan sido más emocionales de lo debido, pero eso hace parte del mismo juego de la libertas de expresión, en donde como diría algún gobernante nacional, es mejor una prensa desbordada que reprimida. Por lo demás, ¿cómo tratar de manejar cual negocio propio una institución cuyos recursos para funcionamiento provienen del presupuesto oficial y otra parte de las matrículas de los estudiantes, sobre los cuales no se pueden hacer cuentas alegres?

Desde siempre a los dictadorcitos de derecha y de izquierda les ha fastidiado terriblemente la vigilancia de la opinión pública, de los organismos de control y los medios de comunicación, pero mientras nuestra organización institucional política nacional siga manteniendo por los menos la fachada formal de una democracia, la acción contra esos factores de vigilancia no se podrán sostener impunemente sin que sean una grave atentado contra lo organización legal, administraba y jurídica de éste país. Por lo demás intentar hacer ochas y panochas con la plata de la educación nacional es el peor de los crimines que cualquier burócrata de media o alta estofa puede cometer, y eso nunca recibirá el visto bueno de las gentes horadas de Santander, por mucho que se quieran encubrir actos no muy defendibles éticamente con discursos pueriles.

La UIS es de Santander y de los santandereanos, y no vamos a dejar que burócratas por acción o por omisión acaben con nuestro patrimonio histórico, educacional y cultural. ¡Ya está bueno de tanta pasividad frente a la acción fallida de quienes solo piensan en sus intereses personales y no en los  de nuestra región!