Editorial

Editorial: LA UIS ¡QUÉ VERGÜENZA!

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

1aa wilfredoMientras países en pleno desarrollo en el mundo como China y la India consideran que la educación es el elemento básico del desarrollo de las naciones y abre de manera impresionantes más sucursales de las principales universidades norteamericanas en sus predios, en naciones y regiones como la nuestra seguimos ceñidos de una concepción provincialista de la educación, en la que unos círculos cerrados, verdaderas roscas, se han adueñado de la educación pública superior en beneficio de sus propios y mezquinos intereses, sin entender que esa forma torpe y mezquina de proceder retrasa en muchos años más la posibilidad de tener un verdadero desarrollo económico y social.

Lo de la Universidad Industrial de Santander es vergonzoso, y de la época en que unos señores del Opus Dei fungían como dueños de las orientaciones de la universidad, hemos pasado a la rectoría de un patrón definitivamente muy folclórico que todos los meses se ve inmerso en un escándalo más, y en la puja con los estamentos profesorales pidiendo su renuncia por una y otra actividad en la que dicen hay elementos no propiamente cristalinos. ¡Este es un espectáculo verdaderamente triste! Y mientras tanto las actividades académicas se detienen, los muchos tienen que perder más y más semanas de clases como si lo que menos importara por estos predios fuera la suerte de los estudiantes, su tiempo y su preparación, y lo que tuviera prioridad fuera la vanidad y el indecoro de unos reyezuelos que creen que pueden hacer con la suerte del departamento y la plata de los contribuyentes lo que les da la regalada gana.

Ahora que estamos en una campaña electoral para definir la suerte de los cargos de gobierno regional, sería bueno que los aspirantes a regir los destinos de estas tierras se pronunciara sobre la suerte de la UIS, una institución que siempre fue un orgullo de nuestra raza y nuestro bien público más preciado, y en la que numerosas generaciones de raizales estudiaron, se formaron y se proyectaron en nuestro propio patio y en el contexto nacional e internacional, como grandes empresarios, científicos y hasta líderes políticos.

Con lo de la UIS no podemos seguir haciéndonos los de la vista gorda como si a nosotros nada nos importara, porque eso es ciertamente lo que quiere esa rosca dañina que se enquisto en las directivas de la institución superior y, desde la misma Gobernación de Santander, los gremios y la dirigencia políticas deben dejar de tener ese silencio cómplice que está destruyendo lo que otrora fuera la joya de la corona de raza santandereana. Y señor rector, usted no debe olvidar ese viejo precepto popular de la ética pública según el cual los hombres no solo deben ser decentes sino padecerlo. Aquí no se trata de pasar de cualquier forma los chaparrones de las denuncias sobre comportamientos poco transparentes, mientras llega la hora de cumplir el periodo para el cual fue electo. La suerte y las gentes de este departamento están por encima de su faraónica vanidad personal, y el futuro de nuestro desarrollo económico y social, que pasa por una verdadera formación de nuestras nuevas generaciones, no se puede feriar con actitudes folclóricas.