Editorial

Editorial: LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.  

wilfredo sierra mQue bien que el gobierno municipal con el respaldo de la gobernación, la Cámara de Comercio de Bucaramanga y los gremios realicen actos como el del día de la mujer efectuado en el día y la noche de ayer, en donde recurriendo a acciones de convocatoria general, se resalte la necesidad de hacer de la lucha por los derechos de la mujer algo más que un eslogan publicitario y de avance en un terreno en donde, a pesar de lo que los hechos exteriores nos los hace ver, estamos muy atrasados.

La violencia intrafamiliar desafortunadamente en nuestro contexto social es un suceso más acentuado de lo que todos quisiéramos, y una vieja tradición de machismo y comportamientos rústicos de parte de los hombres hacia su mujer y sus hijos, hace que la vivencia en el hogar no sea ese nido de rosas que la propaganda comercial y los grupos religiosos nos quienes hace creer, y la existencia de un macho dominante que con voz impostada grita y agrede a los miembros de “su familia”, es una cosa cierta, así los amigos de las noticias retocadas nos quieran hacer creer otras cosas.

Hijos y mujeres son golpeados y maltratados permanentemente en nuestras familias, pero además en cuanto a las damas existe una desafortunada tradición de acoso sexual, sobre todo en el campo laboral, donde la ancestral práctica del “derecho de pernada” parece haberse transferido al campo de la empresa, donde patrones y directivos se creen con el derecho de disponer de sus empleadas a su arbitrario antojo. Hace solo algunas semanas algunos colegas denunciaron un caso de acoso sexual a las empleadas de una importante entidad del departamento, y al momento de interrogar a directivos y denunciado sobre el hecho, tuvieron a flor de labio la clásica excusa de que esas eran cuestiones internas de la entidad.

Sí señor, como no, con el argumento de las “cuestiones internas” se quiere tapar actitudes y comportamientos que riñen no solo con la ética y la decencia sino también con el código penal, lo que demostraría que aquí muchos siguen creyendo que la ley es para los de ruana, para los más pendejos, para los que no tienen “cargos directivos” y por lo tanto estarían, supuestamente, exentos de las buenas costumbres que la forma impecable de proceder recomienda.

Como este, hay muchos escenarios donde por fuera de las intenciones generales que se expresa en los postulados para toda la sociedad, la letra menuda de la legislación violada, y las mujeres siguen siendo victimizadas sin una defensa cierta y real de la ley, el estado y la sociedad en general. Otra campo sobre el que varias veces hemos escrito en este espacio, tiene que ver con el derecho de la participación política de las mujeres en el escenario regional y nacional, y a pesar de que las normas  electorales establecen unos rangos mínimos de mujeres en las listas a corporaciones públicas y también en ciertos estamentos oficiales, estos son llenados a última hora y como un simple relleno, en otro caso típico de violencia contra el género femenino.

Pero bueno, digamos que ahí vamos, ahí vamos, poco a poco, tratando de que el derecho a la dignidad de la mujer y de la familia sea algo más que un deseo nunca cumplido, logrando que los más bello de la creación, la mujer, tenga el trato, el respeto de su decoro y reconocimiento de lo trascendente que el solo hecho de existir les da.