Editorial

Editorial: LAS GARROTERAS ENTRE PERIODISTAS…

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WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

Definitivamente resulta muy difícil mantener la concordia y los buenos modales dentro de algunas asociaciones de periodistas de nuestra región, porque desafortunadamente el temperamento conflictivo de nuestra rasa más el ego que generalmente adornar  los miembros de este gremio –  arrogante y soberbio como pocos – hace que las discusiones no sea tanto entre hombres sino entre supuestos semidioses que fungen de hacerle favores a la humanidad.

Lo más triste, mientras sacamos en dedo acusador para denunciar los defectos de la sociedad, los gobernantes y los dirigentes políticos, nosotros sufrimos  las mismas o peores mañas manipuladoras que criticamos en los demás,  pero, – pecados de los supuestos superhombres – no somos capaces de una autocrítica madura para ofrecerle al gremio un espacio de crecimiento colectivo que sea propositivo, maduro, integrante, y preferimos como las pirañas destruirnos a dentelladas entre nosotros mismos.

Esta semana que paso supimos de la arremetida soberbia de un periodista en trance de burócrata  de Barrancabermeja contra otro de sus colegas del Puerto Petrolero, y uno se duelo que a quienes considero hombres con estructuras éticas y de comportamiento digno del nombre y la dignidad que les dio la sociedad, terminen en ultima siendo unos simples déspotas con pintura exterior de demócratas, que son capaces de recurrir a los más ruines recursos con tal de destruir y pisotear a otro de sus colegas al que desde las posiciones transitorias del gobierno –porque los mieles del poder se acaban más temprano que tarde- quisieran  simplemente volver añicos.

Creo que para quienes en nuestro departamento están empeñados en la tarea de corregir las malas maneras y la agresividad familiar y publica, no les resultara muy agradable ver a ciertos periodistas, a quienes el imaginario general considera cultos, educados, con una gran formación humanitaria, convertidos en los más claros exponentes de la cólera, la predisposición a la violencia y dispuestos a denigrar de su colega con todas las armas innobles que la lengua viperina les puede dar.  ¿Podemos ser así los comunicadores ser ejemplo para la sociedad? Porque lo que no puede ser es que nos dediquemos toda la vida a hablar y escribir de unas supuestas virtudes y condiciones ideales de convivencia de las que nosotros mismos no somos ejemplo. Demagogia hablada o escrito es los que ha tenido en grandes proporciones  este país a lo largo de su historia. Pero de eso no se trata…