Editorial

Editorial: LAS LECCIONES DE LA SELECCIÓN COLOMBIA DE FUTBOL…

Publicidad

WILFREDO2014-baja bbWilfredo Sierra Moreno.    

Definitivamente como nunca antes lo había sentido en mi existencia, experimente lo que es el embrujo embriagador de la emoción que nos hizo sentir la selección colombiana de futbol en el mundial de Brasil,  sensación que fue reforzada ayer con esa espectacular recepción que  yo nunca antes había vista en mí ya larga vida, recibimiento que en mi emocionado corazón adquirió unas dimensiones épicas.  ¿Hay algo que le pueda dar más satisfacciones a una nación y más sentido de unidad y fraternidad que el deporte?

Desafortunadamente, como ya lo anotaba en alguna columna anterior, el tratamiento en este país para el deporte y los deportistas, así como el dado a la cultura y sus artistas, es de cenicienta. Los políticos y gobernantes se pegan a las celebraciones en las épocas de las vacas gordas – los triunfos y éxitos – pero se olvidan realmente estimular la práctica deportiva y de ofrecer escenarios verdaderamente decentes en los entretiempos entre las grandes victorias, entre otras muchas cosas porque a los funcionarios de turno, en el fondo, les importa muy poco un verdadero éxito del deporte y la cultura.

Lo más triste, los cargos que tienen por función teórica incrementar la práctica y el desarrollo deportivo, son cubiertos por amigotes partidistas de los nominadores, verdaderos ignorantes en materias de disciplinas atléticas y de desarrollo físico, esos clásicos “lagartos” que están a la mano de los dueños del poder para aparentar el cumplimiento de unas tareas de las que no saben. Y en los comités directivos de las diferentes disciplinas deportivas ha hecho carrera incluir a políticos de tercera categoría, esos que gustan de combinar los honores pírricos por trabajos mediocres  en las directivas de los comités nacionales, departamentales y municipales de futbol, ciclismo, tenis, patinaje, etc., etc., con nombramientos burocráticos en las nóminas oficiales, donde no brillan precisamente por sus capacidades y mucho menos por su integridad.

Desafortunadamente la bipolaridad funcional de nuestro país hace que nunca se pueda mantener unas estrategias decenales y permanentes en muchas áreas de la actividad tanto deportiva como administrativa de la nación, y cada 4 años, a nivel municipal, departamental y nacional, cada personaje llega con su cuadrilla a tratar de desbaratar lo que el anterior “genio” hizo, y a montar su tinglado para aprovechar el cuarto de hora de la mejor forma posible. ¿Y el país y sus gentes que quieren disfrutar, como ahora, instantes de gloria y unidad como la que nos está haciendo sentir nuestro seleccionado nacional de futbol?  ¡Que se joroben!, creo yo que es lo que piensan nuestro musculados líderes regionales y nacionales.

Dios quiera que el trabajo que ha hecho Pekerman con nuestros muchachos se pudiera mantener para que hacia el futuro nuestras posibilidades de éxitos y gloria sean mayores, y no les ocurra a los señores directivos del futbol nacional reencauchar a desfachatados como el Bolillo y Cía., gracias a los cuales estuvimos 16 años fuera de la gran competición nacional. ¡Pero en Macondo todo es posible!