Editorial

Editorial: LAS SATISFACCIONES DEL DEPORTE…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra 2Definitivamente ninguna actividad nacional propicia tantas satisfacciones colectivas como las que brinda el deporte en todas sus facetas y, el futbol, en el caso del actual campeonato mundial de futbol en Brasil, y ya quisieran muchos políticos de este país tener la acogida y el real entusiasmo que despiertan cada uno de los integrantes de nuestra selección Colombia o, por ejemplo, los ciclistas que ponen tan en alto los colores patrios en el mundo entero.

Desafortunadamente muchas realizaciones individuales que logran nuestros deportistas de alto rendimiento comienza con una trabajo solitario y sin el respaldo real de tantas de las estructuras administrativas que, teóricamente, están diseñadas justamente para promover y alentar a nuestros deportistas. Por eso nos pareció tan adecuado el debate en el Concejo Municipal de Bucaramanga que buscaba recabar la verdadera acción de la entidad de la ciudad en materia de deporte, porque nada es tan importante como ofrecer la oportunidad a nuestro jóvenes de tener escenarios adecuados para poder orientar sus energías positivamente, tanto en su bien como en el de la sociedad a la cual pertenece.

Cuando se expresa la preocupación por la desbandada que están dando nuestros muchachos hacia acciones no sanas ni legales, no siempre se tiene en cuentas que estos jóvenes han tenido que levantarse en medio de unas condiciones sociológicas realmente adversas, en las que la disposición de escenarios deportivos adecuados e inclusive un simple balón, ha estado ausente en su deseo de canalizar sus energías en el deporte. Y si logran al final de una gran lucha, mostrarse el mundo como hoy los hacen nuestros héroes de la selección Colombia, es gracias a la tenacidad y el empuje de un espíritu realmente guerrero, capaz de superar todas las dificultades que el contexto les ha presentado.

Qué bueno seria,  aunque resulta hasta ingenuo expresarlo, que la designación de los encargados de orientar las entidades oficiales de la promoción y formación del deporte respondiera más a criterios técnicos y de capacidad realmente deportiva, y no simplemente a recomendaciones políticas. Aquí como en el manejo de las cosas culturales, da grima ver al frente de esas instituciones a gentes que nada tienen que ver efectivamente con las empresas que están dirigiendo. Pero bueno, eso es pensar con el deseo, y ya yo mismo he dicho muchas veces, que esos idealismos no son muy buenos cuando de ser pragmáticos se trata.