Editorial

Editorial: LO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL, DEGRADANTE…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

WILFREDO SIERRA MORENOLa verdad, ya no dan ni ganas de comentar los escándalos originados en la corrupción de este país… Son tantos, tan reiterados, tan cínicos sus actores, siempre quedando en la impunidad, que pareciera que el ejercicio de hacer comentarios y análisis al respecto fuera la acción inane de echar globos de jabón al viento que se revientan en cortos segundos en el aire, sin que quede recuerdo ni constancia de nada. Y recurrir al recurso literario de la sal que se corrompe es, entre nosotros, estúpido. Aquí la sal no es preservante sino corruptora, y lo demás es cuento.

Ahora bien, declararse sorprendido por lo que está sucediendo hoy en las Altas Cortes de nuestra supuestamente “digna” justicia es, por lo menos hipócrita, porque todos en esta nación que tengan sentido común y no hagan parte de esa corte de farsantes que todavía juntan las manos y alzan los ojos al cielo en ademan de santidades mentirosas, sabemos que la gasolina que alimenta los  tribunales altos y bajos, fiscales buenos y malos, jueces aceptables o mediocres, es el dinero con el que se compran fallos.  El solo hecho que entre los altos magistrados de la Corte Constitucional se hubiera sabido -¡desde hace ya varias semanas!- que el ofrecimiento de los cientos de millones existía, solo muestra que la práctica es vieja y de tacita aceptación, y que los trapos sucios solo salen al patio de la casa cuando hay malas reparticiones.

Ya el brillantísimo y muy supuestamente pulcro Presidente de la Corte Constitucional Jorge Pretelt ha dicho que no va a renunciar a su cargo, con una desfachatez digna del más cínico mentiroso, y claro, entiende que amarrado al cargo tiene más capacidad de maniobra para que al final no pase nada con él ni legal ni económicamente, luego de las alharacas propias de un gobierne que realmente a lo largo de estos años no ha mostrado ningún interés serio de combatir la corrupción. Entonces, como siempre, las cosas se quedaran como están.  Ya el flamante Ministro de la Presidencia Néstor Humberto Martínez ésta mañana en Caracol dijo que la gran estrategia del Gobierno Nacional está en poner todas sus esperanzas en la Comisión de Investigaciones de la Cámara de Representantes, que todo sabemos que no sirve para un carajo. ¡Pero que frescos por dios! De verdad que nos creen bien pendejos y además de todo retardados mentales.

Pero miren, la capacidad de cretinismo de las clases dirigentes y los grandes medio de comunicación es tal, que la gran preocupación por estos días en Colombia es tratar de restaurar la imagen de un personaje decrepito como el señor Antanas Mockus, que no solo recibe plata por debajo de la mesa para promover la marcha oficialista por la paz, sino que cree, en su supuesta super brillantes intelectual, que los males de esta nación se acaban si los señores Santos y Uribe se hablan, se dan un abrazo y comparten un pan y un chocolate. ¡No seamos tan estúpidos, carajo!  Luego si eso en la más brillante y deslumbrante inteligencia que tenemos en este país, apaguemos y vámonos.

¿Qué va a pasar al final de todo este escándalo en la Corte Constitucional? ¡Nada!  Y eso lo sabe de antemano el impúdico Jorge Pretelt, cuando con altanería digna de mejor causa dijo, impasible, ante los canales de televisión y todo el país, que no tiene por qué renunciar. ¿Qué le paso a nuestra brillante amiguita de San Gil después de que se fue con una corte grande de magistrados a pasear por todo el mundo en un crucero? ¡Nada! Aquí los desvergonzados, los impúdicos, los cínicos, se caen pero de para arriba.  Así que para que nos rasgamos las vestiduras con esta nueva demostración de negras virtudes de quienes estarían llamados a darnos buenos ejemplos. Mejor compremos camisas o camisetas blancas, hagamos mariconcitas banderas de colores, o blancas o tricolores, y salgamos a la marcha comprada por el gobierno para promover lo que dicen que va a ser la gran paz universal, pero eso si repasemos la nueva versión del viejo corito del profesor de maras… Esta debe decir, no lo olviden, “yo vine porque me pagaron, yo vine porque me pagaron, yo vine porque me pagaron…”