Editorial

Editorial: LOS INAGUANTABLES TAXISTAS…

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

1aa wilfredoBueno es cilantro pero no tanto… Eso decían nuestras abuelas cuando algún comportamiento se pasaba de claro a oscuro y entraba en el terreno de lo intolerable y, entonces, en el régimen de los viejos tiempos la correa comenzaba a disciplinarnos para llegar al buen proceder. Es lo que, indudablemente, está pasando ahora con los señores taxistas de este país, que durante mucho tiempo han merecido el aprecio y aun el respaldo de nosotros los medios de comunicación en algunos de su justos reclamos, pero que están, como vulgarmente se dice, poniendo la torta para tratar de amedrantar a las autoridades y la ciudadanía en general con esa agresividad enfermiza que tanto los caracteriza a ellos y que hace que no siempre la mayoría de los ciudadanos nos sintamos seguros en su compañía.

Su pelea contra la aplicación Uber tiene tanto de largo como de ancho, porque si bien es cierto que es una forma de mercadear que es nueva frente a la troglodita pica piedra de los conductores de taxis tradicionales – que en algunos casos ni siquiera cursaron quinto primaria – y que falta reglamentaciones oficiales para establecer oficial y legalmente ese servicio en el país, eso no quiere decir que su validación total no se vaya a dar en el inmediato futuro y que sea mediante a la agresión vulgar de unos patanes como se pretenda que se debe legislar en este país. A estos señores, incultos y primarios en general, se les olvida que lo cortés no quita lo valiente, y que por muy verraquitos que se las tiren no van a doblegar a la institucionalidad y a las formas tradicionales de ventilar nuestras diferencias, de lo que pueden dar testimonio los más duros clanes mafiosos que aunque ladraron muy fuerte, no fueron capaces de imponerse a la sociedad.

Es cierto que la matrícula de afiliación de un  vehículo a Uber vale solo cinco millones de pesos mientras a las  tradicionales de los amarrillos cuesta más de cuatrocientos o quinientos millones, pero esta última es tan oneroso solo porque una alianza perversa entre grandes capitalistas de las empresas de transportes, los políticos y las administraciones municipales fueron haciendo de los cupos de taxis uno de los más descarados e injustificados negociados leoninos del país, que hechos por los dueños del poder económico y político, nunca ha podido ser tocado. Y los señores propietarios de taxis o conductores, en lugar de ir a pelear con sus esquilmadores, donde no tiene ninguna posibilidad de ser escuchados, se desquitan con los usuarios y los ciudadanos con sus protestas ilegales y contrarias a la ley, que debería merecerles ir a para a la cárcel sin formula de juicio.

Ahora bien, ¿porque si Uber es un servicio mucho más caro que el taxi tradicional, el primera está teniendo tanta demanda?  Porque el que tiene recursos prefiere pagar más y estar bien atendido e ir a donde quiere, pero no someterse al trato inhumano de una patanes que no saben lo que es cultura.  La decencia es decencia señores, y la grosería y vulgaridad no siempre es buena compañía, así ustedes nos la quieran imponer a las patadas.

Pero esto que está pasando con Uber tiene que ser un campanazo de alerta para todos los empresarios de las mas variadas actividades, porque quieran o no, tarde o tempranos las nuevas tecnologías van a imponer otras condiciones de mercadeo e intercambio de servicios, a pesar de la querencia de los trogloditas que se quedaron viviendo en el siglo pasado.  En mundo cambia y avanza señores, y cada vez es más necesarios ir a la escuela, el colegio y la universidad, que quedarse en una tienda bebiendo cerveza hasta el amanecer.  El mundo de los negocios y los servicios se transforman, y quienes no lo entiendan y no se preparen para eso, se van a quedar, indefectiblemente, a la vera de camino.