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Editorial: LOS MAESTROS Y LA PARODY…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)No me gusta –y lo he dicho muchas veces – el tufillo “comunistoide” que ha adquirido desde un tiempo para acá el movimiento profesoral colombiano, y aunque hay que reconocer que en muchos de sus reclamos tiene buena parte de razón, da grima, indignación y soberbia ver como estos seudo “sabios” institutores sacrifican a al estudiantado, a nuestra muchachada, en eras de sus demandas economicistas de siempre.  Pero claro, la consentida niña Parody, desde su trono de prepotencia inmamable les ha puesto le excusa perfecta de papaya al movimiento sindical profesoral para que este lio –y grande- se pueda prolongar muchos días más.

Ahora bien, desde la óptica del análisis periodístico, debo quitarme el sombre ante la capacidad de movilización y organización de FECODE, y se equivoca de cabo a rabo a señor Parody si cree que tiene delante de sí a cuatro “pelajustanejos” a los que puede zarandear de la forma que le dé a ella la real gana. Entre otras cosas porque el estado no las tiene todas consigo, porque sí que es cierto que este gobierno para salir de la presiones de las huelgas y los movimientos populares promete y promete, jura y jura, firma y firma, pero a la hora de la verdad les hace pistola a los acuerdos pactados en la mesa de conversaciones.

Para la muestra un botón: las promesas al sector agrario colombiano frente a las grandes movilizaciones del año pasado, en su gran mayoría no se han incumplido y esto está originando que allí se le esté armando al gobierno, de nuevo, otro tierrero de grandes proporciones. Pero además, ¿no tienen razón mis mal queridos institutores cuando se quejan de lo terriblemente malo que es el servicio de salud, no solo para los profesores, sino para todo el mundo? Ahora bien,  acusar a los “revolucionarios” maestros de ganar muy bien en esta país es una descachada de los mil demonios de la Ministra de Educación que, realmente, como se mofan por estos días de lo lindo los medios virtuales, debería volver a la universidad a que de verdad la eduquen.

Luego para no darle muchas más largas al tema habría que decir que es problemática la posibilidad de llegar a un acurdo en este, que es un clásico caso de dialogo entre sordos, o más bien, entre ególatras, en donde ninguna de la partes quiere oír, “ni por el chiras”, al otro, y en donde cada cual se rancha en su presunción de ser poseedor de la verdad.  Y mientras tanto, ¿qué hacemos con nuestros inquietos muchachitos? De los cuales, por cierto, me ha causado mucha curiosidad que sean precisamente los padres de familia que se quejen de no saber qué hacer con ellos.  ¡¿Cómo así?! ¿O sea que los hijos son un encarte de lo mil demonios para los padres de familia que los prefieren bien lejos de ellos, por lo menos en las jornadas tradicionales de estudio..? Mira las cosas que uno viene a saber con el paso de los años. Y ahí sí, entonces, serían los padres quienes deberían aportar un pequeño sobresueldo a los profesores por tener que manejarles por lo menos por una cuantas horas a esos pequeños diablillos.

Lo que me parece en últimas, es que para los niños y los jóvenes colombianos no es muy enaltecedor para su psiquis personal saber que ellos en la casa y para sus padres son un verdadero estorbo. ¡Guacala!