Editorial

Editorial: LOS SERVICIOS INTEGRADOS DE TRANSPORTE DEL PAÍS…

WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

El paro del servicio integrado de transporte  MIO de Cali, más los problemas del mismo servicio en Pereira y los chicharrones que surgen cada rato en las diferente ciudades donde esta sistema se implementó, muestran hasta donde la estrategia, sospechosamente apurada por el gobierno de Álvaro Uribe, nunca correspondió a una estrategia seria, bien pensada, planificada como las exigencias de unas consideraciones técnicas verdaderamente maduras, sino al afán de hacer negocios que nunca fueron explicados suficientemente.

La causa en todas partes del país es siempre la misma: fallas estructurales en el sistema, que hace que, como siempre, la pita se reviente por lo más débil, el sueldo de los conductores a quienes las empresas prestadoras del servicio a los sistemas  considera que no se les debe entregar el sueldo, a pesar de que en todas partes de la nación estos articulados y buses van repletos de gente, generando multimillonarias ganancias sobre las que nadie rinde cuentas claras. Y viven repletos de gentes, porque lo que menos les importa a los gerentes y “manejadores” de esas “empresas”, es un buen servicio para los usuarios a los que atiborran en vehículos que tienen unas frecuencias terriblemente distanciadas, y dan a las gentes de sus respectivas ciudades un tratamiento de parias.

Lo más triste, en todas las ciudades donde el sistemita se implementó corre versiones subterráneas en el sentido de quienes más se beneficiaron del mal manejo de esas empresas, no fueron tanto los primeros gerentes de ellas, como los alcaldes que les toco inaugurar el servicio. Pero a la hora de pedir pruebas de esas graves acusaciones, todos los bocones ponen pies en polvorosa.  Y así todos hablan de irregularidades sobre las que nadie hace sustentaciones y todos tan “felices”…

Es posible – yo no estoy tan seguro –  que los operadores estén perdiendo dinero porque las empresas no les cancelan oportunamente los valores que les tienen que entregar mensualmente por su trabajo, pero a lo que no hay derecho es que los señores dueños de las empresas operadores se desquiten quitándole el pan de la boca a los conductores quienes son los que ponen a funcionar la maquinita de hacer plata. Pero lo peor, a la hora de pedir cuentas claras a quienes dicen que es una empresa estatal,  se refugian en la normatividad de las empresas privadas para no decir que es lo que realmente está pasando con la manejo de los dineros, la inversión y los resultados de operación de lo que la literatura oficial denomino “el más grande paso a la modernidad del país”.

¿Y el ciudadano común y corriente para el que supuestamente se crearon estás empresas?  Que se joroben. Y que en los cesas de actividades de los sistemas integrados de transporte del país tiren pata, le pidan a sus vecinos que les den un aventón o que usen el servicio de transporte “pirata” al que teóricamente la acción oficial quiere acabar, pero que sus limitaciones de funcionamiento simplemente fortalecen.  Son los fenómenos de una sociedad desconcertante en la que los que se presentan como promotores del bien, siempre terminan haciendo el mal…