Editorial

Editorial: MAS VERDADES A MEDIAS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra 2Éste nunca dejará de ser un país muy subgéneris donde las discusiones se dan con argumentos sesgados que corresponden, cada vez, a los intereses particulares de la coyuntura del momento y no a criterios sustentados, solidos, éticos, que mantengan una continuidad exegética a los largo del tiempo.  Ahora cuando al señor ex Presidente Álvaro Uribe le ha dado por jugar con la dignidad de la justicia y de la Fiscalía como quien juega con peloticas de excremento, los puristas han salido a rasgarse las vestiduras hablando de la dignidad inmarcesible del cargo, como si se tratara de un santuario sagrado.

De acuerdo, el ex Presidente se burla indignantemente del Fiscal, pero tampoco es tan lejos de la realidad que le señor Montealegre deja, a ratos, un no muy grato sabor de que esta indefectiblemente aliado del gobierno Santos y, algunos veces, pareciera que fuera su defensor de oficio.  La hipocresía colombiana ha determinado que ese cargo sea incontaminado, teóricamente, de cualquier vínculo político, lo que no es tan rigurosamente  cierto cuando se mira los hechos de otras sociedades del mundo, donde el Fiscal General de esas naciones –o su equivalente – es elegido electoralmente.  ¿La actitud jurídica de una sociedad dada no es, en el fondo, un hecho plasmado de acuerdo a unas  concepciones ideológicas y políticas determinadas? Claro que sí. Pero aquí todo lo queremos cubrir con un manto de sacralidad espúria que no sirve sino de fondo falso para vender la idea de una imparcialidad que no existe en ninguna institución del mundo al final de cuentas.

Por supuesto, el establecimiento colombiano – a pesar de la supuesta dignidad del cargo-  no tuvo ningún inconveniente para, con marrullerías  jurídicas, sacar de malas maneras a Viviane Morales de la Fiscalía, sencilla y llanamente porque era incómoda para los intereses de algunos intocables del país. Con todo y que como dicen las señoras de alta alcurnia, Morales estaba muy mal casada, argumentos tan subjetivos no podían ser cabeza de proceso para “mancillar la magnificencia del cargo”, como ahora dicen – del empleo de Fiscal General de la Nación – algunos. Obvio, son los argumentos particulares de los intereses del momento lo que hacer cierta o falsas algunas premisas supuestamente intocables de esta nación.

No nos digamos mentiras, el rasero con el que se mide a los miembros de la más encopetada y prepotente clase dirigente política, económica y social del país, no es el mismo del que se le aplica al pobre ciudadano de a pie al que, con soberbia sinigual, si le cae “todo el peso de la Ley”. Aquí señores  el ex Presidente Uribe hace “ochas y panochas” con el ordenamiento jurídico nacional, y todos tan tranquilos. No sería nada extraño que como me decía un buen amigo ésta semana, resuelto el lio de la elección Presidencial, los más acérrimos enemigos de ahora terminen en muy buenas embajadas en el exterior mañana. Porque aquí, pase lo que pase nunca pasa nada, y aunque la anterior expresión parece todo un galimatías incoherente,  no deja de definir claramente está loca sociedad macondiana en donde pueden correr ríos de sangre, centenares de muertos, miles de robos al erario público, muchas peleas supuestamente a muerte entre la aristocracia política nacional, pero todos seguimos muertos de la risa. ¡Y es que somos el país más feliz del mundo! Y además ya viene el mundial de futbol, ¡qué carajo!