Editorial

Editorial: MI AMIGO LUIS FRANCISCO BOHÓRQUEZ.

Publicidad

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra-25Me precio de ser, hace rato, buen amigo del hoy alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez, al que siempre he considerado un hombre bien intencionado, pero que como todo buen hijo de la provincia de Garcia Rovira tiene un temperamento muy  fuerte y no le queda fácil asumir empresas de conciliación . Pero además, le toco heredar una administración anterior con un número terrible de “chicharrones”, de los que no del todo ha podido salir.

Por lo demás meterse en el tema de los vendedores ambulantes y tratar de aconductar a los motociclistas de la ciudad no es precisamente una tarea que de mucha popularidad, y parte de sus malos registros de los últimos meses en las evaluaciones de los encuestadores de los medios de comunicación, son el resultado de hacer trabajos indispensables pero que, para nada, son populares. Ahora, cuando frenando un  poco su temperamento guerrero ha logrado buscar consensos frente a lo de los impuestos que deben pagar los ciudadanos a la Tesorería de la ciudad, sus niveles de aceptación suben al segundo lugar en el país, y eso es algo bueno para todos.

Pero en el problema del pago de impuestos la dificultad está en la percepción histórica que tienen los contribuyentes de que esa plata se la roban. Así y llanamente. Y hable uno con quien hable, de estratos 1 al 5, la reacción es casi unánime: una pagaría de buena gana, si ese dinero no se fuera a los bolsillos de los más vivos. Yo, personalmente, vuelvo y repito, creo que Luis Francisco Bohórquez siempre ha actuado en su vida pública de buena fe, y que no se va a robar ni un solo peso de las arcas oficiales. Pero, tristemente, los precedentes son nefastos, y para solo tocar un punto, las malas cuentas que entregó la administración anterior con respecto al Puente de la Novena,  no dejaron definitivamente contento a nadie.

Creo que este repunte en las encuestas le pueden precisar al señor alcalde de Bucaramanga que consensuar, sobre todo con la opinión pública –y no exclusivamente con la clase política-  da buenos resultados y que cuando se quiere, así el panorama parezca lleno de nubarrones, soluciones más favorables para todos se pueden lograr. Eso sí, hay que agilizar la entrega de obras. Y en esto sé que es un dolor de cabeza no solo de las administraciones municipales y departamentales, sino igualmente del gobierno nacional que, definitivamente, es muy pero muy lento para terminar los proyectos prometidos.  Pero algo habrá que hacerle.

No puedo terminar estas líneas sin expresar mi sincero reconocimiento a la primera dama de la ciudad, Glenys Pedraza, no solo por su trabajo y compromiso real con la tarea de su esposo, sino igualmente con la sencillez de trato y de buenos modales con los que nos ha sorprendido a todos gratamente. Qué bueno sería que un buen número de los “bacalaos”, Secretarios de Despacho y funcionarios medios  y bajos aprendieran de la primera dama, comprendiendo  que la decencia vende más que la grosería y que los buenos modales definitivamente dan lustre a todo ser humano. Gracias por ser como  es, apreciada gestora social.