Editorial

Editorial: MINISTRA SANTANDEREANA… ¿DE QUÉ NOS SIRVIÓ?

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wilfredo sierra mPor Wilfredo Sierra Moreno.

Ésta folclórica sociedad santandereana nuestra vive de unas emociones bien ridículas que, alimentada por unas elites de señoritos de la gran oligarquía que quieren ser la supuesta alternativa del futuro del departamento, nos meten en unas fiestas hechizas que, al final, no terminan en nada. Es lo que nos pasó con la designación en el inmediato pasado de una Ministra del Medio Ambiente a la cual nos invitaron a hacerle adoraciones casi divinas, porque, según el decir de quienes invitaban a las fiestas trascendentales, esa señora sería  la salvación celestial de esta sufrida tierra nuestra.

Pues bien, la petulante y engreída Ministra se paseó por entre nosotros feliz de las genuflexiones que cual los más cretinos borregos le hicimos, nos prometió como buena demagoga que nos iba a arreglar definitivamente el problema de Santurbán,  y al final nos hizo un gran pistolón de las dimensiones más astronómicas que uno se pueda imaginar. De la tal delimitación definitiva de las fronteras de lo que dicen va a ser el gran parque natural de protección medio ambiental nada de nada,  y todos tan felices…

Ahora el nuevo Ministro del Medio Ambiente ha vuelto a activar el ritual de las visitas periódicas, los paseos en helicóptero alrededor demuestro emblemático cerro lleno de oro, hace ruedas de prensa, hace promesas y al final, como siempre, mamara gallo de lo lindo con las aspiraciones de unos santandereanos que de verracos no tenemos sino el nombre, porque somos los más pendejos y sumisos de los pueblos  del mundo.

Por lo menos –ese es el consuelo que tengo- este majadero Ministro de ahora no es santandereano, porque que nos tomen del pelo funcionarios públicos nacionales que no son de aquí, vaya y venga.  Pero que lo hagan los supuestos oriundos de esta tierra, que se rasgan las vestiduras hipócritamente hablando de compromisos por la suerte nuestra y que vienen a beber y a comer por cuenta de los rodillones homenajes que les brindamos, eso si da piedra.

Al final, quienes seguimos soñando con vacas volando, no hemos podido entender que el gobierno nacional tiene serios compromisos con los grandes inversionistas extranjeros a los cuales sirve obsecuentemente, y que de nuestros reclamos de respeto por la supuesta  dignidad nuestra  a los genios de Bogotá les tiene sin cuidado. ¿Será que después del descarado desplante y burla de la supuesta gran Ministra Santandereana, alguien puede creer que nos van a arreglar a nuestro favor el chicharrón de Santurbán? Como diría el costeño, mandan cascara…