Editorial

Editorial: ¿MURIÓ LUIS EDUARDO MANTILLA POR DESCUIDO MEDICO?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mAyer mientras cumplía mi obligación de amigo al acompañar los despojos mortales del colega periodista Luis Eduardo Mantilla, un dialogo personal con su hija me dejo saber que, una vez más, la irresponsabilidad de los médicos y sus procedimientos torticeros fue realmente la causa del fallecimiento del director de La Ponzoña, quien desde hace tiempo venia teniendo serios problemas de salud.

A Luis Eduardo por inconvenientes muy serios en su estómago se le debía tener  protegido por una malla que le daba consistencia a su estructura estomacal interna, y luego de un proceso natural de desgaste de la que desde hace algunos meses tenía, se le debió cambiar la malla, y en los momentos  previos del procedimiento quirúrgico el médico y la clínica le garantizaron, verbalmente, que la nueva malla que se le instalaría sería de las mejores calidades técnicas y de resistencia.

Termino pasando que el aditamento no era de tan alta calidad como se le prometió y luego de días de incomodos y dolorosos padecimientos la malla se le reventó y horas antes de sus fallecimiento le fue retirada, esperando, debido a sus difíciles condiciones de salud en ese momento, la ocasión oportuna para instalar una nueva estructura proyectora de su estómago. Pero el organismo de nuestro colega no resistió y hoy lo tenemos que despedir de esta vida, con la tristeza de quienes en existencia le conocimos.

Mientras la hija de Luis Eduardo me narraba los sucesos, yo recordaba la triste historia de mi sobrina que gracias a una hepatitis muy mal tratada en un hospital de Bogotá a donde fue llevada, igualmente falleció. Y entonces la pregunta del millón es, ¿aquí quien responde? Como en el caso de mi sobrina, igualmente a los familiares de Luis Eduardo Mantilla la Clínica les informo con mucho desgano que se hará una investigación sobre lo que realmente paso con este paciente, pero claro, aclarando que los resultados de esa supuestas “exhaustiva” indagación se demorara un buen números de meses, al final de los cuales realmente no pasa nada y todo se queda en la más absurda y estúpida impunidad.

¿Qué los ciudadanos de esta  nación tenemos garantizado el derecho a una buena asistencia médica, al respeto de su dignidad y su vida y a la defensa de sus intereses y la de sus familias por decreto constitucional? ¡Pura carreta! E inclusive nosotros los periodistas que somos unos irresponsables alcahuetas de todo este establecimiento de mentiras institucionales, tenemos que sufrir que en clínicas y hospitales se nos trate como a bichos insignificantes que se mueren en manos de los procedimientos lentos, tortuosos y malos de tan “magnificas” instituciones. ¡Que desgracia!