Editorial

Editorial: NO A LA CABALGATA…

WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

Me considero hace rato un buen amigo del alcalde de nuestra ciudad, Luis Francisco Bohórquez, y por lo tanto creo conocerlo personalmente un poco como para saber que, en algunas cosas, es particularmente empecinado y como buen hijo del provincia de García Rovira,  tiene un temperamento fuerte que a los oriundos  de esas tierras les hace creer que conciliar es perder, por lo que no dan el brazo a torcer fácilmente. Eso les hace casar peleas que como la de la cabalgata para el caso de Bucaramanga,  no son necesarias y  pagan un precio de impopularidad que no siempre es recomendable girar para un gobernante.

Pero el fondo subconsciente de la resistencia y de las reticencias de los bumangueses a este tipo de eventos es menos simple de lo que se piensa, y   la verdad clara y precisa es que una cabalgata es una de las más clásicas expresiones del poder feudal de los señores de la plata de cualquier lugar del mundo, en donde la oportunidad se les brinda propicia no solo para mostrar su poder económico y social, sino también para mostrar igualmente sus mejores animales  pero igualmente sus hermosas mujeres, que entre las sociedades tropicales es una de las excelentes expresiones de la hombría y la verraquera de un macho que gana en todo.

Quiérase o no ese tipo de hombres y estratos tienen un peso específico en ciertos círculos del poder,  pero además entre nosotros son los que ponen el billete para muchas causas y empresas, en las que el proletariado no aportamos sino ideas y eso, a veces.  Pero corriendo el tiempo, las bases populares, los grupos de opinión, el ciudadano común y corriente, los gremios,  etc., etc., no siempre están dispuestos  a tragarse la arrogancia de los ganaderos y poderosos y la ciudad y la región, y la brava pelea que se ha dado en la ciudad contra la cabalgata en las próximas ferias de Bucaramanga tiene un fondo de mucho más hondo del que pudiera parecer a simple vista.

La queja superficial de que luego de la cabalgata nos dejan las calles llenas de mierda, refleja también la disposición a pelear contra un sector social y económico que ve a las mayorías sociales  como a una mierda, y cree que puede hacer lo con ella lo que siempre han  hecho, es decir lo que les da la gana.  Desde siempre en la historia, a contra vía de lo que dicen los teóricos sociales románticos,  los sentimientos de dignidad  humana o de orgullo visceral,  ha impulsado el desarrollo de la evolución política y económica del mundo, y así los señores feudales se rebelaron contra la monarquía porque se sentían pisoteados por esos reyezuelos del carajo, los comerciantes de las ciudades de revelan contra los señores feudales por las mismas razones, y la historia de las luchas sociales se sigue multiplicando hasta el infinito, por motivos de orgullo, dignidad ofendida, de pretensiones egocéntricas y reclamos de más y mejor trato de los que tienen la manija del poder en todas partes.

Y este gran movimiento ciudadano de Bucaramanga, en muchos niveles sin precedentes en la historia de la participación social local, está demostrando que los bumangueses nos cansamos que nos llenen las calles, la tranquilidad, la dignidad de nuestra mujeres, el futuro de nuestros hijos y todo lo demás de mierda.  ¡Con su mierda a otro lado, señores caballistas!  Aquí no los queremos más…