Editorial

Editorial: NOS LLEGARON LAS SEQUIAS Y LOS INCENDIOS FORESTALES.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileA despecho de parecer reiterativo hoy tenemos que volver al tema ambiental, como quiera que las terribles sequias y los incendios forestales que veíamos por los noticieros de televisión en otras regiones del mundo, nos están tocando aquí, en nuestra tierrita, en nuestro Santander, y posiblemente van a durar durante un buen espacio de tiempo y cada vez con más fuerza, como quiera que las condiciones atmosféricas del planeta van cada vez de mal en peor y no se ve por ninguna parte una estrategia seria de las naciones para reducir las desafortunadas causas que nos están dando estas catástrofes.

Pero igualmente lo que esta crisis está demostrando es que en materia de estructura de servicios públicos y de preparación seria para las dificultades no estamos para nada bien dotados, y que, como hace muchos años, simplemente nos tenemos que contentar con mal que bien remendar huecos, y eso no con la eficiencia que fuera de desear. En materia de acueductos y alcantarillados fuera de los municipios del área metropolitana de Bucaramanga – donde supuestamente vamos pasando la materia- el panorama resulta desesperante en la mayoría de las provincia del departamento y pueblos alejados de nuestro entorno, en donde, en muchos casos, todavía se trabaja con la estrategia de las 3 B, burro, barril y bobo.

La dimensión angustiosa de la mala calidad de vida de muchos de nuestros paisanos en la provincia llega a los niveles de que muchos seres de esas regiones deben beber agua realmente no acta para el consumo humano, y en otros casos,  disponen del líquido en las tuberías de sus casas solo unas cuantas horas en el día o en la semana. Esta situación, que es endémica, viene del abandono histórico que el estado en sus diferentes niveles, municipal, departamental y nacional,  ha tenido a las gentes de estas regiones periféricas, cuando no de la descarada corrupción de quien teóricamente recibió dineros para mejorar las condiciones de acueducto y alcantarillado de su pueblo.

Los puntos donde hoy en el departamento de Santander se dan las carencias más críticas de agua no son nuevas en la presencia de esa deficiencia, pero a lo largo del tiempo esos problemas en la estructura básica de servicios públicos nunca ha sido asumidos en serio, y frente a la temporadas de seguía o invierno fuerte vienen la transitorias Avemarías, que se olvidan luego de que lo más duro  de la crisis pasa. Pero además pedir en algunos gobiernos municipales que se tenga una conciencia ecológica frente a la crisis ambiental que estamos viviendo es más que imposible, porque en algunos de esos lugares han llegado verdaderos señores incultos al frente de las alcaldías, a quienes no les puede caber en la cabeza entender todas las facetas de nuestra crisis. Son los gajes de la democracia señores. Aquí lo importante no es estar capacitado para gobernar una comunidad, sino tener la plata y los votos suficientes para hacerse elegir.

Luego hacer alharacas histéricas frente a lo que nos está pasando es hipócrita. Todos sabemos cuáles son nuestros problemas y sus causas pero no hacemos un carajo serio para corregirlas. Luego lo más práctico para recomendarle a algunos es ir a llorar frente al Mono no la Plaza. Aunque es de simple piedra, a lo mejor nos entiende más que esos supuestos dirigentes públicos municipales de provincia que solo piensan en llenar sus bolsillos, de mala forma, de plata.