Editorial

Editorial: NUESTRO NUEVO MEJOR AMIGO…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mEn momentos tan delicados como los que se están viviendo en la frontera entre Colombia y Venezuela lo más recomendable es tener cabeza fría y no caer en posiciones guerreristas que no llevan a ninguna parte, pero por supuesto sin dejar de decir claramente que lo que está haciendo el gobierno del señor Maduro con nuestro nacionales es indignante y que debemos expresar nuestra más rotundo rechazo a estas expresiones absurdas de agresión contra nuestro decoro.

Ahora bien, las ínfulas de Maduro frente a Colombia tienen una larga historia de gestación que está sustentada en la condescendencia que el presidente de los colombianos ha mantenido desde que, frente a Chávez, de manera más que zalamera, dijo que éste era su nuevo mejor amigo, y continuo esta complacencia no ciertamente racional frente a todo lo que viene de allende la frontera, con el nuevo mandatario Nicolás Maduro. ¿La razón de su debilidad? El desesperado e incomprensible afán del Presidente Santos de firmar, a cualquier precio, el proceso de paz con la guerrilla, y la importancia estratégica y funcional de Venezuela para la cristalización de este proceso.

Santos ha terminado prisionero de ésta obsesión que le llevo durante mucho tiempo a ser excesivamente tolerante con todos los caprichos veleidosos de Maduro, mandatario venezolano este último que indudablemente tiene un estrecha y cómplice conexión con la guerrilla de las FARC, por aquello de que para los seres alienados por la ideología teóricamente revolucionaria es más importante su amistad con los izquierdistas de todo el mundo que la lealtad a su propia patria. Es una tendencia que se ha visto a lo largo de toda la historia política universal reciente y lejana, y que ciertamente no sorprende a los sabedores de los caprichos de comportamiento de estos dogmáticos izquierdistas.

No me cabe la menor duda que en caso de que las situaciones entre nuestras dos naciones se compliquen, las FARC estarán de cuerpo entero con Venezuela. Esa actitud anti nacional ya hemos visto por estos días en algunos –muy pocos por cierto- folclóricos exponentes de la izquierda revolucionaria local, que se han rasgado las vestiduras defendiendo a Maduro y sus acciones y calificando de miserables a los nacionales que protegemos los intereses de nuestra patria frente a la agresión contra nuestros connacionales.

Todas estas cosas hay que tenerlas en cuentas para entender como nuestra nación a través de su Cancillería ha sido definitivamente floja ante las viejas y recientes violaciones de las relaciones bilaterales normales de nuestras dos naciones, y a no dudar la innegable conexión Venezuela y proceso de paz hará que las acciones diplomáticas de este lado frente a la agresión miserable de Maduro contra nuestros nacionales sea tibia, bien tibia.

Debo decir para terminar estas líneas, que indigna, por decir lo menos, la posición anti nacional y traidora a la patria de Ernesto Samper Pizano, que en su folclórica posición de Secretario General de Unasur, ha tratado de justificar las acciones de la Guardia Nacional Venezolana contra nuestros nacionales, afirmando de que efectivamente todos los colombianos sometidos a la acción agresiva de los bravucones del otro lado de la frontera, son paramilitares. ¡Qué vergüenza! Y pensar que éste señor alguna vez fue Presidente de Colombia.