Editorial

Editorial: ¡OJO!, LLEGÓ LA ÉPOCA DE LAS VACAS FLACAS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.   

WILFREDO SIERRA MORENOLa advertencia del gobierno nacional a la Capital de la Republica a través del Director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, de que no se podrá sostener la palabra de financiar hasta por un 70% la construcción del Metro de Bogotá dada la “estrechez” del presupuesto nacional, es el primer reconocimiento oficial de que, técnicamente, hemos entrado en la época de las vacas flacas en el país y que, de aquí en adelante, será el crujir de dientes de todos los entes departamentales y municipales nacionales que se han hecho tontas ilusiones con las multimillonarias promesas del Presidente  y sus Ministros, que cual magnates de imperios sauditas, hablaban de obras faraónicas de miles de millones de pesos.

Y decimos que es el primer reconocimiento oficial, porque aun antes de la caída de los precios internacionales del petróleo, los realmente entendidos en materias de la tesorería nacional dejaban entrever que el afán del gobierno central por vender a Isagen estaba sustentada en conseguir circulante cierto para sostener tanta promesa con la que el primer mandatario, buen jugador de póker, vivía “cañando” en el escenario nacional.  De hecho frente a la dimensión monstruosa del hueco fiscal de la nación, nadie que realmente sepa de economía pueda comerse el cuento del super estado constructor, y de ahora en adelante comenzaremos a ver al pragmático Simón Gaviria acabar con los sueños ilusos de tanto alcalde y gobernador que se creyó los cuentos de hadas de un país que, supuestamente, era inmune a la crisis económica que toca a todo el planeta.

Quienes durante toda la vida hemos hecho del periodismo nuestro oficio diario, sabemos lo que va de la colocación de las primeras piedras de obras imaginarias, las promesas de carreteras y empresas de cemento monumentales, a la concreción real de esas ofertas. Aquí no más en Bucaramanga aun recordamos el exponente espectáculo del acto de la supuesta puesta en marcha de lo que iría a ser una de las mejores vías del mundo que irían a unir a las ciudades de Bucaramanga y Cúcuta, acto circense hecho por el Presidente Álvaro Uribe y su inefable Ministro de Obras Públicas, Andrés Uriel Gallego. Y solo falta subir unos cuantos minutos en la vía a Pamplona para, uno no sabe si reír o llorar, de lo que quedo de tanto cuento chino.

Luego si el gobierno nacional le hace “pistola” a la Bogotá – con toda su dimensión e importancia – en una obra tan trascendental como el Metro de esa ciudad, ya sabemos lo que podemos esperar quienes ni somos la capital de la República ni tenemos una dirigencia política y social con peso específico para hacernos respetar.  Y aunque la tuviéramos, si no hay plata no hay plata. Y del gran invento de las 4G ni hablemos, porque el gran oso de El Túnel de La Línea demuestra que entre nosotros no hay compromiso importante y “patriótico” al que no se le pueda tomar del pelo.  Así que a sentarse por un buen periodo de muchos años a ver si nuestros tataranietos pueden ver la concreción de tanto castillo de papel que con titulares de prensa y televisión nos han vendido, impunemente, a los pobres crédulos…