Editorial

Editorial: ¿PARA QUE SIRVEN LAS CONTRALORÍAS Y LAS PERSONERÍAS REGIONALES?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

1aa wilfredoEsta semana la ciudad de Bucaramanga fue escenario de uno de esos eventos bucólicos que no sirven para nada, como fue el Congreso Nacional de Contralores que, como dijera muy irónicamente un importante comunicador del departamento, solo fue una excusa para que ese tipo de burócratas buena vida se dedicaran a hacer turismo por el país, pero claro, con la plata del contribuyente de los departamentos a los que supuestamente estos estarían dedicados a defender, cosa que no hacen ni de lejos.

Que sirva la ocasión para preguntarnos muy seriamente para que sirven las contralorías y las personerías regionales –departamentales y municipales- en las que, definitivamente, se gasta mucha plata en burocracia inoperante. Porque más allá de las supuestas medidas tomadas para blindar la elección de todos estos señores de la politiquería local integrando al poder judicial en el trámite de la elección, todos hemos visto que esto no ha servido para nada y que, casi que invariablemente, la clase política gobernante en departamentos y municipios terminan imponiendo en estos supuestos cargo de control a exponente de sus cuerdas gobernantes, lo que hace que la supuesta vigilancia sobre la acciones del ejecutivo sea pura retórica barata.

A uno le da risa oír en este tipo de eventos como se dice que la tarea de estos funcionarios es garantizar la confianza ciudadana sobre el manejo de los dineros públicos, cuando se sabe que ese no es más que un discurso formal, mentiroso, hipócrita, que esconde la cruda verdad de como en muchas regiones del país los tales veedores del interés departamental o municipal se hacen descaradamente los de la vista gorda frente a la fragante corrupción que campea todos los rincones de las administraciones públicas.

Hacer discursos es muy bonito. La oratoria es un arma que sirve para  precisar denuncias, pero también para encubrir de manera ladina la nauseabunda verdad de la indolencia administrativa que existe desde el Amazonas hasta la Guajira. O para justificar la parranda y el turismo propio por cuenta del estado, en una acción que va radical y totalmente en desacuerdo a las funciones que dicen defender un contralor departamentos o un personero de cualquier municipio de esta nación. Pero para validar casi que científicamente el acertó de este comportamiento falso y mentiroso, no hay que ir muy lejos y solo basta con alzar los ojos a los últimos Contralores Generales de la República, por ejemplo la recientemente salida señora Sandra Morelli, que luego de entrar a su cargo diciendo que iba a erradicar de una vez y para siempre la corrupción estatal en Colombia, salió, o mejor, se escapó del cargo violando casi todos los artículos del Código Penal. Y la siguen buscando para echarle el guante.

Pero bueno, los hoteles de la ciudad, sus restaurantes y sitios de atractivos turísticos, más las agencias de viaje y las aerolíneas se ganaron un buen número de pesitos. ¿Eso no es hacer patria? Y cuanto me gustaría que me hicieran llegar copias de algunos de los principales discursos leídos en ese evento. Ahora que estoy sufriendo de un profundo insomnio me recomendaron la lectura de esos textos, porque me dicen que nada es tan aburrido como para hacerlo a uno dormir rápidamente. Más efectivos que el más poderoso somnífero.