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Editorial: PATRONOS Y TRABAJADORES, UNA RELACIÓN SIEMPRE DIFÍCIL…

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)Posiblemente en ningún escenario es tan válido el aserto de que las cosas dependen del cristal con el que se mire como en el caso de la relación patronos – trabajadores. En el esquema capitalista –pero en el comunista también – el ideal en la productividad está en que se pueda poner a laborar a un obrero o empleado más horas de lo indicado por el menor sueldo posible, porque ello incide en la rentabilidad de las empresas, obsesión uno a de todo empresario clásico. Paro a la inversa y sobre todo tratándose de nuestros desconcertantes sindicalistas criollos, lo que quisieran fuera que se hiciera bien poco y se ganara más de lo deseado, por aquello de que vivir bien y bueno es la meta de todo hombre, no importa en qué estrato social este.

Ésta larga y centenaria lucha que ha recorrido la historia político económico del planeta desde que la utilización de mano de obra paga se inventó, ha producido desde grandes revoluciones hasta masacres detestables. Y sigue propiciando angustias, sobre todo en el presente desconcertante de un país como Colombia en el que no siempre todas las verdades se dicen tan frenteramente como los ingenuos sueñan o fuera de desear. Y en aras de condimentar el ambiente político del gobierno, se le quiere esconder a la opinión pública las duras afujías económicas que pasa el país y, sobre todo, la tesorería de la nación.  Y así, mientras sindicalistas rabiosos se agolpan a las puertas de Ecopetrol en el país para rechazar los despidos masivos, y diputados despistados siguen ladrándole a la luna pidiendo una modernización de la refinería de Barrancabermeja que nunca va a llegar, la evidencia de los efectos de la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional causan más desastres en la economía nacional de los que el hipócrita Ministro de Hacienda, candidato en ciernes a la Presidencia de la República, quiere reconocer.

Pero para no pasar de erudito en materias que no lo soy, voy a retomar un aparte del artículo de María Isabel Rueda en El Tiempo de la semana pasada, como para que los que no se quieren dar por eludidos con lo que está pensando entre nosotros se despierten. “La verdad es que el Ministro no le ha querido contar al país es que la economía colombiana se está descolgando. Que la situación fiscal es mucho más seria y delicada de lo que creíamos. El hueco (fiscal) se calcula en 8 billones de pesos, pero nadie lo sabe a ciencia cierta, porque el Ministro nunca nos ha hecho sumas y restas”. Y sigue diciendo María Isabel: “El déficit en cuenta corriente llegará a 5 o 6%, cuando los economistas dicen que si pasa del 3% hay que comenzar a temblar. Preocupa mucho la inflación, que en el 2013 fue de 1,94% y ahora está a en 4,56 (12 meses recorridos)”.

Y de ahí para adelante la columnista sigue dando otro buen número de datos que son para realmente trasnochar a quien quiera hacer un análisis serio de lo que en este país está ocurriendo, pero sobre todo a una clase trabajadora que, inevitablemente, tendrán que ver como más y más puestos de trabajo se cierran, y el desempleo real –no el maquillado con las cifras de DANE- se incrementa, propiciando una debacle social muy seria. Todo esto sin asumir que de la quimérica meta del 4,5 % con la que venía cañando el gobierno en el crecimiento de la economía para este año, se tuvo que bajar a las malas al 3,5%, presionado por el tirón de orejas del Banco Mundial, la Cepal y el BIC. Pero todos los expertos serios dicen que si se llega al 3%, sería un milagro.

Luego si a los profesores,  a los de Ecopetrol, el sector campesino y todos los de abajo no se les da gusto en sus a veces justas peticiones, es sencillamente porque adentro del gobierno si saben cómo está el almendrón.  O sea, que no hay plata y cada vez habrá menos para comprometerse en cualquier cosa que toque unos recursos que ya son insuficientes para cumplir con lo que hasta ahora es de obligatorio cumplimiento, y que posiblemente no se podrá cumplir. Así que con tan negro panorama, le deseo a mis paisanos y compatriotas un feliz día de los trabajadores. Aunque realmente de feliz no tiene mucho y será mucho menos en la medida que el gobierno no pueda seguir escondiendo todo lo grave de nuestra situación financiera. Y es por eso, dicho sea de paso, por lo que para el gobierno de Santos la plática de Isagen es tan valiosa. En 4,5 billones de pesos en que sería vendida la participación del 57,66 que tiene la nación en esa empresa, para algo sirven. Salvo que mis apreciados amigos de la Asamblea de Santander tengan ese o más billete para resolver los problemas del presupuesto nacional. Pero sabiendo cómo sé que están prestando plata para hacer la próxima campaña política, no creo que nuestros patrióticos diputados de Santander puedan hacer mucho por nuestra dura crisis económica nacional.